Si hay dos socios tradicionales de Estados Unidos que están sufriendo las turbulencias de la segunda etapa de Donald Trump en la Casa Blanca, son Canadá y la Unión Europea. Y es algo que une mucho. O eso cree Mark Carney, primer ministro canadiense, que ha lanzado una ofensiva para estrechar los lazos entre Ottawa y Bruselas. Por el momento, Carney ha estado presente en la tradicional apertura de curso político en el Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), donde Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha realizado su discurso sobre el Estado de la Unión (SOTEU) este miércoles. Carney defiende una relación especial para "el país no europeo más europeo".

En Bruselas esperan que el primer ministro aproveche el jueves, durante su propia intervención ante el Parlamento Europeo, para defender una relación más estrecha. Según el Wall Street Journal, el primer ministro canadiense defenderá que Canadá se convierta en un 'miembro asociado' de la Unión Europea, un estatus que no existe, pero que el Gobierno alemán del conservador Friedrich Merz defiende para Ucrania. "Lo que buscamos, y sobre lo que vamos a iniciar conversaciones, (es) una alianza única con la Unión Europea", señaló Carney este domingo desde Toronto. "Canadá es un socio estratégicamente importante y un aliado cercano" y hay una “alta ambición" para la relación bilateral, ha explicado esta semana Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea.