Tras una semana compleja, encajada su primera derrota y censurada por su propia gente la victoria ante el Inter, el Real Madrid se encontró con lo que soñaría cualquiera en su situación. Un rival débil, desdibujado por las bajas, y que además adelantó la Navidad. Pero ni siquiera así fueron capaces los blancos de disipar dudas, incapaces de darle el golpe de gracia a un Rayo tumbado en la lona, que amenazó con levantarse y seguir dando guerra. Pero la victoria se quedó en el Bernabéu, donde los pitos empiezan a formar parte del paisaje como la oscuridad que impera en los lienzos de Caravaggio.Se creyó lo que no era el Rayo, que no tardó en ver trituradas sus ilusiones ante un rival letal que le engañó, incapaz aún de gobernar los partidos el conjunto de Mourinho. La noche comenzó abierta, con un visitante, cimentado desde la derecha con Ratiu y Tsitaishvili, que se apuntó incluso el primer disparo, obra del georgiano. Courtois atrapó sin apuros pero quizás pensando que tendría que romper a sudar una velada más.Lejeune regaló dos goles en dos minutos y allanó el camino de un Madrid que acabó dormido en los laurelesEl partido estalló en menos de un cuarto de hora. Lo que tardó Lejeune, quizás un tanto acomplejado tras escuchar tantos elogios de su entrenador al rival, en regalar un penalti en una esquina del área en una acción que no entrañaba peligro alguno y que acabó con Carreras en el suelo. Mbappé no falló esta vez y engañó al debutante Audero con un disparo suave y raso. El central francés, casi siempre muy fiable, abrió la puerta para que la dinamita del Madrid entrara en combustión y ante eso no hay antídotos en Vallecas.Hecho un flan, superado por la situación, Lejeune también regalaba un balón dos minutos después que originó el segundo tanto madridista. Se lo anotó Carreras, tras culminar una buena pared con Mbappé mientras la defensa rayista, descolocada por el fallo del parisino, intentaba tirar el fuera de juego sin darse cuenta que Pathé Ciss estaba bajo palos deshaciendo todo su esfuerzo. Audero había escogido un mal día para dejar de fumar. Pintaban bastos para el indonesio en la fiesta blancaLejeune volvía a dar señales de flaqueza poco después y la cosa empezaba a ponerse fea de verdad para el Rayo. Además, un tanto ausente hasta entonces Diomandé, que se estrenó en el once blanco, empezaba a dejar su huella con un par de conducciones imponentes. El peligro acechaba el área del Rayo desde todos los flancos. Audero evitaba el gol de Vinícius y el de Mbappé en la misma acción, primero regalando un rechace y luego reaccionado de manera felina.El Madrid se había dejado ir hacía rato, consciente de que con su superioridad le sobraba para ganar un partido que se le había puesto de cara sin demasiado esfuerzo. Son muchas las armas ofensivas que maneja Mourinho y muy pocas las defensas a las que hacía frente. El tercero cayó por su propio peso. Bernardo Silva, otra de las novedades en el once, además ejerciendo como centrocampista más retrasado, generó un espacio de la nada y le tiró una pared a Vinícius, que solo tuvo que correr y ceder atrás para que Bellingham, al que da gusto verle, empujara a gol. La tormenta engullía al Rayo, al que el poste salvaba del cuarto antes del descanso tras un latigazo de Mbappé desde la frontal. Como el de Pedro Díaz, que volvió a comprobar que Courtois no suele despistarse.Tan claro lo vio Mourinho que hizo su primer cambio al descanso, pensando ya en la gestión de esfuerzos ante la semana intensa que debe afrontar. No anticipaba el luso el pequeño giro de guión que le aguardaba. El poste desviaba el derechazo con el que Pedro Díaz inauguraba el segundo acto. Fue un anticipo de lo que vendría minutos después. Esta vez fue Vinícius el que regaló un balón para que Camello, con la puntera, se asentara como pichichi y recortara. El Rayo ya no sufría, ahora disfrutaba y encontraba espacios ante un Madrid desaparecido. Incluso Lejeune ahogaba penas asustando a Courtois con su cañón derecho. Dos peligrosos remates consecutivos de Tsitaishvili agotaron la paciencia del Bernabéu, que empezó a silbar a los suyos, hastiado ante lo que estaba sucediendo sobre el verde.La entrada de Güler al final reactivó al Real MadridSolo la entrada de Güler al final reactivó al Madrid y borró esos minutos de sufrimiento, empujando al Rayo hacia atrás y dibujando un final más tranquilo para los blancos, incluido el regalo a Mbappé para el cuarto. La victoria no peligró pero las dudas tampoco se borraron.Consulta aquí la clasificación de la Liga EA Sports.Ficha técnica4 - Real Madrid: Courtois; Dumfries, Rüdiger, Konaté, Carreras; Valverde (Camavinga, min. 46), Bernardo Silva (Tchouaméni, min. 69); Diomande (Güler, min. 72), Bellingham, Vinícius (Cucurella, min. 89); y Mbappé.1 - Rayo Vallecano: Audero; Ratiu, Lejeune, Pathé Ciss, Pedrosa; Unai López (Sadick, min. 75), Gnangoro (Valentín, min. 67); Tsitaishvili, Pedro Díaz (Belaid, min. 67), Álvaro García; y Camello (Alemao, min. 75).Goles: 1-0, min. 14: Mbappé, de penalti; 2-0, min. 16: Carreras; 3-0, min. 34: Bellingham; 3-1, min. 51: Camello; 4-1, min. 90: Mbappé.Árbitro: Víctor García Verdura (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a Pathé Ciss (76).Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 75.000 espectadoresNací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.