El Rayo desactiva con un gran despliegue al equipo de Xabi, alicaído después de la derrota contra el Liverpool en Anfield y con Mbappé desconectado

Después del doloroso tropezón en Anfield, el Real Madrid también se trastabilló en Vallecas. No consigue descifrar el enigma que encuentra en sus visitas al barrio del sur de la capital, ni en las tres temporadas anteriores con Carlo Ancelotti, ni en esta de la reforma con Xabi Alonso: una derrota y tres empates, el último esta vez, en un momento de curva hacia abajo de la progresión del proyecto del tolosarra. El Madrid llegaba de Inglaterra magullado en sus convicciones, de nuevo rezagado respecto a los grandes, y no pudo levantar el vuelo ante el energético Rayo Vallecano de Iñigo Pérez, que se presentaba todavía volando después de remontar el jueves un 0-2 en su compromiso de Conference contra el Lech Poznan. Tuvieron menos descanso pero lucían menos cansados.

El subidón emocional pudo hasta con el encontronazo entre el entrenador y Balliu después de un cambio, una digestión muy distinta de la que procesó el enfado de Vinicius con Xabi cuando se quitaron el peso de derrotar al Barça. El Rayo mantiene su apuesta de vértigo y presión a altas revoluciones, mientras en el Madrid parece que se van diluyendo las convicciones y hasta se evapora Kylian Mbappé, tan constante hasta hace nada en su cita con el gol, pero que solo probó un tiro en Vallecas, y ni siquiera fue a puerta.