El técnico del Real Madrid lamenta que los jugadores tiendan a buscar “el recurso fácil de Vinicius” frente a una defensa cerrada
Doce partidos del Real Madrid con Álvaro Arbeloa y cuatro derrotas. Ninguna de ellas fruto de una fatalidad. Hace una semana, el equipo lideraba la Liga con dos puntos de ventaja y ahora se encuentra cuatro por detrás del Barcelona. “Nadie va tirar la toalla. Esto es el Real Madrid y no nos vamos a rendir”. La primera reacción del técnico blanco después de otra noche paupérrima de su equipo fue recurrir al eslogan.
La velada en el Bernabéu se cerró bajo los gritos de “Florentino dimisión”. No fue un cántico tan mayoritario como hace un mes y medio contra el Levante, pero la reacción volvió a delatar el enfado de una parte de la afición frente a una realidad madridista que ha vuelto a entrar en barrera. Si alguna vez salió del agujero. Sobre el césped, el equipo acabó negado, frustrado, pitado y algunos, desquiciados. Mastantuono vio la roja directa en el minuto 95 tras decirle al árbitro “vaya vergüenza, vaya puta vergüenza”, según el acta; y Vinicius recibió el recado de Nyom, que le recordó un episodio del encuentro de la primera vuelta, cuando el brasileño se burló del camerunés, expulsado nada más salir.






