Otra versión escasa de los blancos, que solo salvan el liderato, encalla ante un rival con mucha personalidad

Lo que pareció un rearme mental del Madrid con la victoria en el clásico ha derivado desde entonces en un equipo que ha perdido pulso y al que le cuesta horrores crear peligro. El conjunto de Xabi Alonso se ha torcido. En Elche se jugó durante una hora un partido dominado por la táctica y 30 minutos finales a las bravas, sin embargo, en ninguno de los dos escenarios fue capaz de imponerse ante un rival con mucha personalidad que tuvo respuestas para todo.

Los blancos todavía amarraron el liderato, pero su juego y los resultados delatan el bache en el que ha caído. Tercer partido seguido sin ganar, los tres fuera, y tercer encuentro en el que Kylian Mbappé acaba seco. Esta vez, en dos balones sueltos, todavía Huijsen y Bellingham pudieron anotar en un desenlace descamisado.

Xabi recuperó su versión más intervencionista en el once después de unas jornadas de perfil bajo. Vinicius empezó en el banquillo por primera vez desde su gran desplante al técnico ante el Barcelona, volvió la defensa de tres centrales con dos carrileros (incluido Trent Alexander-Arnold) que había quedado aparcada casi desde el Mundial de Clubes, y en el centro del campo no apareció ningún pivote de corte defensivo. Una apuesta que no tuvo resultados.