Un gol de Muriqi fulmina a un equipo blanco de nuevo muy pobre de juego y frenado en la primera parte por Leo Román
El Madrid lleva meses alejándose de la Liga y este sábado santo, salvo que el Barcelona se empeñe en darle vidas extra, dio otro gran salto hacia el precipicio en el torneo doméstico. Quién sabe si definitivo. El gol de Vedat Muriqi en el descuento terminó por derrumbar en Mallorca a otro equipo blanco muy pobre de juego y escaso de nervio durante una parte importante del choque. Después del repunte del último mes agarrado al espíritu gremial tras las bajas de Mbappé y Bellingham, los madridistas se fueron por el sumidero de Son Moix.
La jornada tuvo varios paralelismos con la derrota de hace un mes y medio en Pamplona, por poner el ejemplo más cercano a domicilio en una campaña muy errática: dejándose durante un tramo largo y arruinados sobre la campana. Esta vez, el que le clavó el cuchillo decisivo fue el delantero kosovar, un jabato que venía de fallar en el descuento un penalti en Elche y de perder la final de la repesca mundialista contra Turquía. Este sábado, al calor del hogar, le estampó un derechazo terminal a Lunin solo tres minutos después de que un gran cabezazo del recuperado Militão igualara el choque.







