Después de los 70 años, algunos cambios en la higiene personal pueden pasar inadvertidos incluso para quienes mantienen una rutina de cuidado. La doctora Dani Fisher, anestesióloga con 22 años de experiencia, sostiene que muchas de estas dificultades no tienen relación con la falta de voluntad. En numerosos casos aparecen por cambios en la movilidad, el equilibrio, la visión, el olfato o la capacidad para realizar determinados movimientos.En un video publicado en su canal de YouTube con más de 33 mil suscriptores, Fisher identifica cinco problemas frecuentes y propone ajustes sencillos para afrontarlos.1. La higiene oralLa boca seca es uno de los primeros problemas que señala la especialista. Algunos medicamentos pueden reducir la producción de saliva y dejar los dientes más expuestos a las bacterias y los ácidos.A esto se suma la artritis en las manos, que puede dificultar el manejo del cepillo de dientes. Para Fisher, no se trata de una cuestión de motivación, sino de una limitación mecánica.Entre sus recomendaciones aparecen los cepillos eléctricos con mangos gruesos y los irrigadores bucales. También destaca la importancia de retirar y limpiar las prótesis dentales todos los días.2. El miedo a caerse durante la duchaUno de los principales errores aparece en el baño. Fisher afirma que cuando una persona comienza a ducharse con menor frecuencia, "casi nunca se debe a pereza", sino al temor de sufrir una caída.La pérdida de equilibrio, la menor flexibilidad y las dificultades para alcanzar determinadas partes del cuerpo pueden convertir una ducha habitual en una situación de riesgo.La especialista propone bancos o asientos para ducha, barras de apoyo y una regla sencilla que resume como "sentarse primero". También recomienda realizar las tareas más difíciles de higiene desde una posición estable.3. La protección de la pielLa humedad y el contacto prolongado con orina o materia fecal pueden alterar la barrera natural de la piel y provocar irritación, lesiones o infecciones.Fisher recomienda utilizar productos de limpieza con pH equilibrado y cremas de barrera. Al mismo tiempo, advierte sobre el exceso de duchas y agua caliente, ya que la piel de las personas mayores produce menos aceites naturales y puede quedar demasiado seca.4. El cuidado de los piesLos pies son otra zona que puede quedar relegada. El problema, según Fisher, suele estar en la dificultad para alcanzarlos.Los problemas de equilibrio, la menor flexibilidad o el peso adicional pueden impedir que una persona se incline con seguridad. Eso puede favorecer la aparición de callos, piel seca, hongos o pequeñas heridas que pasan inadvertidas.La especialista aconseja utilizar herramientas de mango largo y prestar especial atención a cualquier lesión. En personas con diabetes, además, recomienda consultar con un podólogo ante alteraciones en los pies.5. La ropa y el lavadoEl último punto está relacionado con el uso de la misma ropa durante varios días. Fisher señala dos posibles causas. Una es la disminución del sentido del olfato y otra son las dificultades para organizar todas las tareas que requiere el lavado.Una solución puede ser establecer recordatorios para cambiar la ropa interior y los pantalones. También puede resultar útil contar con ayuda de familiares o amigos.Para Fisher, todos estos problemas tienen un origen común. "Nada de esto es sobre alguien que no se cuida más", afirma. En muchos casos, el cuerpo necesita "un conjunto diferente de herramientas" para mantener hábitos que antes resultaban sencillos.
Daniella Fisher, doctora con 22 años de experiencia sobre duchar a personas mayores: "Cuando alguien comienza a ducharse con menos frecuencia, casi nunca se debe a pereza, sino al miedo a tropezar y caerse"
Una especialista explica cómo adaptar las rutinas para reducir riesgos y conservar la autonomía.







