Las bañeras tradicionales pueden suponer un gran obstáculo de movilidad y un impedimento en la autonomía diario para las personas mayores. El riesgo de resbalones, la dificultad para levantar la pierna y el miedo a las caídas hacen que adaptar el baño sea una de las primeras reformas que necesitan los hogares con ancianos. El presupuesto medio para acometer la sustitución de la bañera por un plato de ducha antideslizante con asideros oscila entre los 1.200 y los 2.500 euros. Una cifra difícil de asumir para personas con pensiones ajustadas.Para afrontar este problema, existen algunos mecanismos de ayuda pública para que los hogares no tengan que asumir este gasto de forma íntegra. A través de las líneas de accesibilidad del Plan Estatal de Vivienda y los programas autonómicos y municipales de adecuación de la vivienda, las personas mayores pueden acceder a subvenciones que cubren entre el 60% y el 80% del coste total de la reforma. Aquí explicamos las claves para financiar la transformación del baño por un coste casi cero.¿Cuánto dinero cubren las subvenciones?Las líneas de ayuda a la accesibilidad del hogar no se limitan a financiar rampas en el portal del edificio. También contemplan de forma explícita las actuaciones en el interior de los pisos. En estos casos, y con carácter general, estas ayudas cubren el 60% del presupuesto de la obra. Sin embargo, ese presupuesto puede ascender hasta el 80% si en la vivienda reside una persona con una discapacidad reconocida o si la persona mayor de 65 años cuenta con ingresos en la unidad de convivencia inferiores a tres veces el IPREM.Las convocatorias suelen fijar un tope que ronda entre los 3.000 y los 6.000 euros por piso, importe más que suficiente para cubrir holgadamente la sustitución de la bañera por la ducha y la instalación de barras de apoyo.Requisitos principales para solicitar la ayudaPara acceder a estas partidas de dinero público, la administración exige cumplir una serie de criterios técnicos y administrativos. El primero es que la edad del solicitante sea de 64 años o más o, en su defecto, acreditar un grado de discapacidad igual o superior al 33%. Además, la vivienda objeto de la reforma debe ser el domicilio habitual y permanente del solicitante, y ello debe demostrarse con el empadronamiento.Otra condición para obtener esta ayuda es que la reforma esté orientada a eliminar barreras arquitectónicas: plato de ducha a cota cero (sin escalón), mampara accesible y grifería termostática. Dicha obra debe ser realizada por una empresa de reformas dada de alta en el IAE y pagada exclusivamente mediante transferencia bancaria, y con una factura.Paso a paso para obtener la subvenciónEl error más común de las familias es ejecutar la obra antes de informarse sobre las bases de la convocatoria. En la mayoría de las Comunidades Autónomas, la secuencia de tramitación debe respetarse de forma estricta. Y el primer paso es solicitar un presupuesto detallado a la empresa reformista. En muchas convocatorias es obligatorio presentar un pequeño informe previo o memoria de la actuación justificando que la reforma mejora la accesibilidad del mayor.Acto seguido, es preciso presentar la solicitud telemáticamente o en las oficinas de vivienda de la comunidad autónoma o ayuntamiento pertinente. Hay que adjuntar el padrón municipal, el certificado de ingresos (IRPF o pensión) y la oferta de la obra.Una vez concedida la ayuda o iniciada en el plazo permitido por la orden de bases, es el momento de acometer la reforma. Hay que recordar que no es posible pagar en efectivo: el justificante del ingreso bancario es la única prueba válida que la administración reconocerá para reembolsar el dinero. Para ello habrá que presentar la factura definitiva de la obra y pruebas gráficas que demuestren que esta ha tenido lugar y ha mejora la accesibilidad al cuarto de baño.