A medida que envejecemos, mantener la movilidad y el equilibrio se vuelve fundamental para evitar caídas. Muchos creen que los ejercicios intensos son la única forma de lograrlo, pero a partir de los 65 años, pequeños hábitos diarios también pueden marcar una gran diferencia.Ramon Aiguadé, decano del Collegi de Fisioterapeutes de Catalunya y con amplia experiencia en el cuidado de mayores, explica que sencillas acciones cotidianas como levantarse para cargar una garrafa de agua o bajarse una parada antes del autobús pueden ser ejercicios clave para fortalecer el cuerpo y prevenir lesiones.Su mirada práctica y cercana invita a replantear cómo enfrentamos la actividad física en la madurez, enfocándose en la importancia de la constancia y en incorporar movimientos útiles y accesibles en la vida diaria.Movilidad funcional: la clave para mejorar la calidad de vida“A partir de los 65 años, mantener el equilibrio más de cinco segundos sin ayuda es fundamental, porque el riesgo de caída aumenta si no se logra”, dice Ramon Aiguadé. Para ello, recomienda ejercicios simples que imiten actividades diarias, en lugar de entrenamientos complicados.“Levantar una garrafa de agua, por ejemplo, no es solo cargar peso; implica trabajar la fuerza, la coordinación y la confianza”, aclara. Realizar este tipo de actividades aporta beneficios tangibles, al mismo tiempo que mantiene activos diferentes grupos musculares y mejora la postura.Bajar del bus una parada antes es otra estrategia que fomenta la actividad física. “Caminar unos minutos más cada día hace maravillas para la salud cardiovascular, el tono muscular y la estabilidad”, comenta Aiguadé. “No hay que ir al gimnasio, sino animarse a moverse con intención y frecuencia.”El fisioterapeuta también enfatiza la importancia de incorporar ejercicios de equilibrio. Subraya que “cuando una persona a esa edad puede sostenerse sobre una sola pierna durante más de cinco segundos, está fortaleciendo el sistema de control postural, lo que es crucial para evitar accidentes.”Respecto a la prevención de caídas, Aiguadé señala que el asesoramiento profesional es clave. “Un fisioterapeuta puede diseñar un plan que tome en cuenta las capacidades y limitaciones de cada persona. No todos envejecemos igual, y adaptar el ejercicio es fundamental para lograr resultados.”Otros consejos importantes que ofrece están relacionados con la ergonomía y los cuidados diarios. “Prestar atención a cómo nos incorporamos de la cama, cómo nos sentamos y levantamos, reduce cargas excesivas y ayuda a evitar lesiones,” afirma. “Es un aprendizaje continuo.”Finalmente, la motivación y el acompañamiento social: “Mantenerse activo es más fácil y sostenible si se hace en compañía, con ganas y con objetivos claros.” Según diversos estudios, la fisioterapia puede reducir hasta un 40% las caídas de las personas mayores.El enfoque de Ramon Aiguadé es entender que la actividad física en la tercera edad no es una cuestión de rendimiento, sino de funcionalidad y prevención. Pequeños gestos como llevar bolsas ligeras o caminar un poco más, representan un entrenamiento natural y efectivo.Para quienes buscan iniciarse en esta vía, el profesional insiste en la importancia de la evaluación individual y la progresión gradual, evitando lesiones y aprendiendo a escuchar el cuerpo.En definitiva, las palabras de Aiguadé son una invitación clara: cada movimiento cotidiano puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el cuerpo y la mente, mejorando el bienestar y dando lugar a una vejez activa, segura y plena.
Ramon Aiguadé, fisioterapeuta: “Levantar una garrafa o bajar del bus una parada antes puede suponer un gran beneficio a partir de los 65 años”
El experto explica cómo disfrutar de una mejor calidad de vida con constancia y asesoramiento.







