Esta es la 103.ª entrega de ‘Después de los 60’, la sección de testimonios sénior donde recogemos experiencias vitales en esta etapa de la vida. Nos puedes hacer llegar tu historia a seniors@lavanguardia.es.Cambió la música club en España, trabajó para grandes discográficas y hasta produjo el tema de Azúcar Moreno que representó a España en Eurovisión. Él es Raúl Orellana y el hambre de música no se le ha agotado ni una pizca en medio siglo de actividad. Recuerda la chispa de curiosidad por la profesión del disyóquey —”por entonces aún se decía pinchadiscos”— desde bien joven. “Yo no me iba a bailar a las discotecas como la mayoría de la gente; lo que hacía era ponerme al lado de la cabina”.Sus inicios fueron peculiares: comenzó trabajando en el Centro Cultural de los Ejércitos Sant Jordi. “Por la tarde hacían fiestas para chavales y en el 82, el DJ residente de Studio 54 me descubre. Buscaba a alguien que lo pudiera sustituir porque él viajaba mucho a Nueva York”. Ahí empezó una aventura que lo coronaría como el rey de la música club durante las décadas de los 80 y los 90 en la emblemática discoteca. “Era una época muy distinta”, recuerda Raúl. “La gente salía a divertirse y a experimentar cosas nuevas, lo digital no existía, había que trabajar con vinilos de importación y el material era carísimo”. La suya es una profesión que exige renovación constante, un amplio conocimiento musical y, sobre todo, estar al día con los lanzamientos. “La pasión por lo analógico y el vinilo ha vuelto, quizás nos hemos pasado de frenada con tanta tecnología”.Italo disco, pop electrónico, funk, dance comercial o música house: Raúl se convirtió en pionero, aunque también llegó a saturarse. “Una temporada dejé de pinchar y me dediqué a ser A&R en diversas discográficas como BMG”. Esta figura es la responsable de descubrir nuevos talentos y guiar el desarrollo artístico y comercial de los músicos. “Hicimos en un día el tema Bandido de Azúcar Moreno o conseguimos, gracias a un remix, que Gabinete Galigari fuese premiado como mejor maxi del año”. La banda de Jaime Urrutia vendió 40.000 copias del maxi y logró catapultar un álbum que estaba resultando fallido. Seguro que la canción les suena: La culpa fue del chachachá.También hizo mezclas de artistas nacionales como Tam Tam Go! o Los Rebeldes, y llevó una discográfica propia. “He remezclado cosas que en su momento nadie hubiera imaginado que podía remezclar o hacer un DJ”. Pero en los 2000, el gusanillo del clubbing le picó de nuevo y volvió a pinchar.Orellana lleva medio siglo como DJ. CedidaEste DJ relata que ahora mucha gente va a grabar las sesiones en lugar de bailar. “De hecho, en lugares como Ibiza están empezando a prohibir los móviles en muchos sitios”, pero celebra con orgullo que a él eso no le pasa. “El leitmotiv de la sala de un club es bailar y conmigo la gente baila mucho: las personas de mi generación no le dan tanta importancia a lo digital”. Ahora todo es también más veloz. “En los noventa poníamos la misma canción durante seis meses o un año, hasta que llegabas incluso a odiarla. Hoy los hits son más efímeros”.Los años no le han quitado ilusión ni trabajo. “Este verano he dado alrededor de 30 bolos. Los sábados suelen ser de sesión triple: normalmente tengo un brunch o sesión vermú, un tardeo por la tarde de 6 a 10 y una sesión por la noche hasta las 3 de la mañana. ¡Acabas hasta arriba!”, se ríe. Reconoce que, tanto a nivel profesional como personal, la cultura club se lo ha dado todo. “Ahora se llevan mucho las fiestas de nostalgia de décadas pasadas”.Casi medio siglo después, hay todavía cientos de personas que me llevan marcado a fuego en sus corazones, y eso es muy bonitoRaúl Orellana64 añosUn cumpleaños muy especialY este sábado no es un sábado cualquiera: Raúl Orellana cumple 64 años, y lo hace volviendo a casa. “Da la casualidad de que este año es el 47.º aniversario de la apertura de Studio 54 y coincide con mi cumpleaños. Como en los últimos quince años, daremos una fiesta allí”. El local es ahora la sala de conciertos Paral·lel 62, que viaja en una máquina del tiempo hacia los años dorados del dance y el clubbing con Raúl a los mandos. Y ya han colgado el sold out. “En esas fiestas no suenan versiones ni remixes, solo los originales que se pinchaban en la época, y que eran muy modelos por entonces. Yo las describía como: “¡Nada que ver con todo lo demás!”.“Se dice pronto, pero casi medio siglo después hay todavía cientos de personas que me llevan marcado a fuego en sus corazones, y eso es muy bonito”, se emociona el veterano pinchadiscos. “Me siento muy orgulloso de lo que he conseguido”. Además, este año ha querido hacer un homenaje a Depeche Mode, porque el primer concierto que hizo el grupo en España sucedió, precisamente, en el escenario de este club, 27 años atrás. “Será un poco como cerrar el círculo”.Historias séniors‘Después de los 60’En La Vanguardia queremos recoger tu historia sénior. ¿Has cambiado de vida a los 60 y tantos? ¿Has llevado a cabo un hito personal que te ha sacudido? ¿Has cambiado de pareja, de ciudad, de profesión o de manera de vivir? ¿Has llevado a cabo un viaje transformador o un reto personal? Nos puedes hacer llegar tu experiencia a seniors@lavanguardia.es.Lee también¿Y qué escucha Raúl Orellana en su casa? “En muchas entrevistas les daba un dato sorprendente: yo los domingos por la mañana voy a ver música clásica. Y también tengo mi pequeña colección. De hecho, en más de una ocasión he cerrado una noche de fiesta en la cabina con la Obertura 1812 de Tchaikovsky”.“No tengo pensado jubilarme”Al preguntarle si tiene pensado jubilarse, pretende seguir pinchando hasta que el cuerpo aguante. “Cuando voy a un bolo, sigo teniendo nervios, siento una responsabilidad en el estómago. Eso quiere decir que todavía hay ganas. Cuando desaparezcan, será el final, pero por ahora, no tiene pinta”, confiesa. “Espero que la salud me deje seguir funcionando”. Su consejo es pensar que cada día puede ser el último día. “Se nos están muriendo los ídolos: la última fue Dolly Parton. Lo mejor que podemos hacer es intentar pasarlo bien y disfrutar de lo que tenemos”. Por lo pronto, Raúl soplará las velas haciendo que mil personas muevan el esqueleto al ritmo de la música disco.
Raúl Orellana, medio siglo como DJ: “Celebraré mis 64 años con una fiesta en el antiguo Studio 54 y hemos hecho sold out”
Orellana lleva toda la vida pinchando discos: este verano ha dado más de 30 bolos y este sábado celebra su cumpleaños en una fiesta nostálgica en Studio 54, la discoteca barcelonesa en la que fue el rey







