El periodista celebra 62 años de vida y 40 de oficio con un Ondas a toda su carrera y más libre que nunca: “Soy un periodista comprometido porque soy un ciudadano comprometido, y en la radio se me ven las costuras”

El colega Isaías —compartimos tertulia en el programa La Ventana, de ...

Carles Francino, en la cadena SER— recibe en su casa, un coqueto chalé de una antigua y plácida colonia de casitas bajas que sobrevive entre las impersonales torres y el caótico tráfico del centro de Madrid. “La compré hace muchos años, ahora no podría pagarla”, aclara, por si las moscas, ante las caras de envidia de la visita. Dentro, recuerdos de toda una vida personal y profesional vinculada con la radio y la palabra: vetustos transistores, ediciones antiguas de títulos clásicos y el mismísimo luminoso de “Silencio, estudios” que presidía la sede de la SER en la segunda planta de la madrileña calle Gran Vía, 32, antes de ser remodelada y trasladada a la octava. Ahí, en el estudio central, codo con codo con el jefe, Francino, en la casa donde lleva trabajando cuatro décadas, desde los 22 años, recibió hace unos días la noticia en voz de Iñaki Gabilondo de que había ganado un premio Ondas a toda su carrera. Su cara fue un poema.