El granadino, de 81 años, publica un disco rockero y ya está inmerso en una gira. “Me preocupa mucho no perder el tiempo. Lo que quiero es estar consciente en todo momento”, afirma

Escribir canciones, juntarse con músicos, ensayar en un pequeño local, grabar un disco y salir a la carretera para actuar. Así es hoy la vida de Miguel Ríos (Granada, 81 años). Apenas ha cambiado desde los años sesenta, cuando comenzó a tallar la figura del primer y más respetado rockero que ha visto España. Llega a la cita con EL PAÍS en Madrid antes de la hora, elegante, con ganas de hablar, consciente de que tiene entre manos un solvente disco de rock, El último vals. No ha tenido paciencia y antes de que se publique (este viernes) ha comenzado la gira. Viene de presentarlo en un Liceo barcelonés repleto, y seguirá así hasta bien entrado 2026.

Pregunta. La semana pasada recibí una llamada de mi jefa instándome a escribir su obituario para tenerlo preparado.

Respuesta. Pues estaría muy bien. Eso es trabajo que tienes hecho, tío. Si es un obituario serio, me parece bien que se empiece ya: es que hay mucho que contar [risas].

P. ¿No le molesta esa percepción que tienen algunos de usted por el tema de la edad?