El independentismo resiste como el movimiento con mayor capacidad de movilización en Catalunya. Con un volumen muy alejado del que había tenido en los momentos álgidos del procés, pero que se recupera ligeramente con relación al año pasado y con la voluntad de dar un salto de escala en 2027, cuando se cumpla una década del referéndum del 1 de octubre. Y con una preocupación transversal por el ascenso en las encuestas -y en los discursos- de la extrema derecha, que ha acaparado gran parte de las intervenciones críticas que se han escuchado durante la jornada del 11 de septiembre. A grandes rasgos, estos son algunos de los principales elementos que resumen la Diada Nacional de Catalunya de este 2026.PublicidadComo es habitual, la manifestación impulsada por la ANC y Òmnium Cultural ha sido el acto más masivo de la jornada. La convocatoria, organizada también por la Associació de Municipis per la Independència (AMI), el Consell de la República, la Intersindical y el CIEMEN, ha reunido a unas 58.000 personas -repartidas entre las 45.000 de Barcelona, las 11.000 de Girona y las 1.600 de Amposta, según los recuentos de las respectivas policías locales- una cifra que supera las 41.700 que se reunieron en 2025. Los organizadores han elevado el número de asistentes hasta los 128.000, repartidos entre 100.000 en Barcelona, 15.000 en Girona y 13.000 en Amposta. Más allá del baile de cifras, la sensación es que la convocatoria de este año ha estado marcada por un cierto rejuvenecimiento de los manifestantes, con la presencia de numerosos grupos de jóvenes, y por la voluntad de dejar atrás la etapa de duelo del post-procés, que se ha materializado en la ausencia de pitadas y reproches a los dirigentes de los principales independentistas. Sí que ha habido críticas al Govern de Salvador Illa, sobre todo por su gestión en cuestiones fundamentales como Rodalies, y aún más contundentes contra Aliança Catalana, una formación que si continúa creciendo puede ser letal para la aspiración independentista de recuperar una mayoría social y política. Sin un horizonte esperanzador a corto plazo, el independentismo ha conseguido detener la caída de asistentes a la manifestación del 11 de septiembre que arrastraba desde hace años, en una Diada que en cierto modo tanto la ANC como Òmnium Cultural han venido a considerar como de transición. Y es que la voluntad es volver a llevar a cabo una movilización realmente masiva el próximo año, coincidiendo con el décimo aniversario del referéndum del 1 de octubre y en un momento en que, posiblemente, un Gobierno del PP y Vox haya aterrizado en la Moncloa y pueda servir de estímulo para la reactivación multitudinaria del independentismo. La ANC convocará una cumbre con entidades independentistas para preparar una gran movilización en otoño de 2027En este sentido, el presidente de la ANC, Josep Vila, ha proclamado que "es necesario que desde el independentismo civil protagonicemos un punto de inflexión, una acción colectiva y continuada en la lucha por la liberación nacional que nos lleve a la eclosión de una mayoría social favorable a la independencia". Para, acto seguido, anunciar la voluntad de preparar una gran movilización en otoño de 2027 que sirva para "reactivar" y "reorganizar" el independentismo, de manera que sea "el desencadenante de un nuevo embate fuerte y decidido por la independencia". El primer paso para preparar esta movilización será convocar en pocas semanas a las entidades independentistas a una cumbre.PublicidadEn la misma línea, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha afirmado que con la aplicación definitiva de la amnistía se tiene que poder "cerrar definitivamente la carpeta de la represión, tienen que volver los exiliados, con el president Puigdemont al frente". Y una vez esto ocurra, ha situado también el otoño del próximo año como el "momento de abordar el conflicto político". Para Antich, la movilización de este Antich ha demostrado que "digan lo que digan, el independentismo en este país está bien vivo".Ahora bien, el representante de Òmnium también ha hablado del riesgo que supone para la sociedad catalana el crecimiento de la extrema derecha, una advertencia que se ha escuchado constantemente durante la jornada. En concreto, ha acusado a Aliança de "dividir el país", para remachar que "el Estado español nos quiere divididos como movimiento y la extrema derecha nos quiere fracturar como sociedad. Ni unos ni otros lo conseguirán". También ha señalado al partido de Sílvia Orriols el presidente del CIEMEN, David Minoves, quien ha dicho que hay que "plantar cara al fascismo" y a los discursos de odio: "Somos un solo pueblo". Según Minoves, Aliança es un "aliado del españolismo" y como tal amenaza de imposibilitar las mayorías independentistas.Publicidad"Sin cohesión social ni siquiera habrá nación"Más allá de las diferencias entre los diversos proyectos políticos y la falta de unidad independentista que se arrastra desde que acabaron los momentos álgidos del procés, la amenaza que supone el ascenso de la extrema derecha en las encuestas -con Aliança Catalana disparada, con opciones de ser segunda fuerza en el Parlament, y un Vox que no sufre ningún desgaste- ha capitalizado buena parte de los discursos que se han escuchado durante esta Diada del 2026. Tanto por parte de partidos soberanistas, como de uno catalanista como es el PSC o las mismas entidades, especialmente Òmnium Cultural.Si el presidente del Govern, Salvador Illa, ya había avisado en su mensaje institucional del jueves de que "no podemos permitir que nada ni nadie ponga en peligro la convivencia de Catalunya", para añadir que "nadie es más catalán que nadie. Catalunya somos todos y todas. Somos un país rico y diverso". Un mensaje que, con matices diversos, ha tenido continuidad en buena parte de los discursos que partidos y entidades han hecho durante la mañana en la tradicional ofrenda al monumento a Rafael Casanova, en Barcelona. Representantes del Govern, del PSC, de ERC, de Junts o de los sindicatos CCOO y UGT han hecho una defensa clara de una "Catalunya abierta" y plural, en contraste con aquellos que la quieren "cerrada".Aún más contundente ha sido Òmnium Cultural, que en el acto político que ha celebrado al mediodía ha defendido que hay que actuar contra la ola de extrema derecha y sus discursos de odio, que "quieren criminalizar, o poner bajo sospecha, a una parte de la sociedad catalana". En palabras de su presidente, Xavier Antich, "sin cohesión social no puede haber emancipación social, ni liberación nacional, ni independencia". De hecho, directamente, "sin cohesión social, ni siquiera habrá nación".Òmnium, que también ha reivindicado el ejercicio de la autodeterminación como la única vía para resolver el conflicto político con el Estado, ha defendido además articular un "frente cívico amplio, mayoritario y radicalmente democrático con el fin de avanzar en la defensa de los derechos, las libertad y la soberanía nacional". Con esta idea, Xavier Antich considera que hay que "dar un paso adelante" y "reconstruir la hegemonía social en torno a los grandes consensos de la sociedad catalana".Actos propios de ERC y la izquierda independentistaEn cuanto a los partidos soberanistas, ERC ha celebrado su propio acto a primera hora de la tarde en Barcelona. Ante unas 800 personas, su presidente, Oriol Junqueras, ha enviado el mensaje de que "tenemos la certeza de que esta patria sólo será fuerte si la llenamos de toda la gente que quiera contribuir, venga de donde venga. Y tenemos la certeza, también, de que la construcción de esta patria es inseparable de la construcción de una sociedad más justa y más igualitaria, donde el derecho a vivir dignamente en nuestra casa no sea un privilegio". A su vez, la número dos de la formación, Elisenda Alamany, ha manifestado que el "país está débil" y que para "ganar, la receta es hacer país", lo que pasa por tener "un país más fuerte" y por "ofrecer una identidad fuerte y abierta, que nos haga ser más, y más fuertes".El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha atacado la gestión del Govern de Illa y antes de la manifestación de la tarde en Barcelona ha deseado que esta sea "la última Diada con exiliados", deseando que la ley de amnistía se aplique de inmediato para todos y "puedan volver del exilio los consellers Puig i Comín y el presidente Puigdemont". También ha pedido que al soberanismo "lo inspiren los mejores valores del catalanismo y el independentismo de toda la vida".La CUP ha participado durante la tarde en la tradicional manifestación de la izquierda independentista por la Diada, que ha arrancado en la plaza Urquinaona y ha acabado en el Born y ha reunido a unas 8.000 personas, según los convocantes. Su portavoz, Su Moreno, ha señalado que hay dos actores que, considera, "impiden el libre camino hacia la liberación" de Catalunya. "Uno es el españolismo que crece en los Països Catalans y aquí, concretamente, de la mano del PSC, que intenta imponer una normalización y una pacificación de un conflicto político que hoy se vuelve a evidenciar que no está nada cerrado. Y el otro es la extrema derecha, que intenta apropiarse de un independentismo que ayer demostró de nuevo en las calles, que es antifascista", ha proclamado. Moreno se refería a los hechos de este jueves en el Fossar de les Moreres, en Barcelona, cuando miles de antifascistas se concentraron en protesta por el acto de Aliança Catalana, que apenas reunió a unos centenares de asistentes.