Actualizado a las 20:10h.
En el cruce de la calle Casanova con Gran Via, uno de los dos puntos de salida de la manifestación independentista de Barcelona, grupos de familias aguardaban para comenzar a marchar. Cierto aire de cansancio, casi de rutina, bajo un lema —«Hi soc, hi som»; « ... Estoy, estamos»— que más que a proclama sonaba más bien a prueba de vida. Muy lejos quedaba la euforia de las movilizaciones de la pasada década, cuando a pie de calle parecía posible cambiar el curso de la historia. Dos columnas, una llamada Presente y otra Futuro, confluyeron hacia una plaza de Cataluña donde el presente del movimiento se dibuja más bien sombrío. Como novedad, en una imagen reservada otros años a la marcha de la izquierda independentista, dos encapuchados quemaron una bandera española.
Independentismo
Diada de Cataluña
Cataluña












