Aunque muy lejos de la multitudinarias marchas del periodo del procés , el independentismo volvió este viernes a mostrar músculo y fue capaz de convocar a 57.000 personas en las tres manifestaciones que se celebraron en Barcelona, Girona y Amposta –16.000 más que el año pasado– bajo el lema “Hi soc. Hi som. Independència” (Estoy ahí. Estamos ahí. Independencia). Pero más allá de las cifras, la Assemblea Nacional Catalana (ANC), principal organizador del evento, aprovechó la Diada para apuntar a 2027. Un año lleno de ingredientes que podrían actuar como catalizador para un movimiento que en los últimos años se ha distinguido más por sus cuitas internas que por su unidad estratégica: el décimo aniversario del referéndum del 1-O, el previsible primer otoño sin “exiliados” desde entonces y también un más que probable gobierno del Partido Popular y Vox en Madrid.Por ello, el presidente de la ANC, Josep Vila, anunció desde la plaza Catalunya, donde confluyeron las dos columnas de la marcha de Barcelona –una salió desde Via Laietana a la altura de la Catedral y la otra desde la calle Casanova con Gran Via–, una cumbre para antes de un mes de entidades civiles independentistas para empezar a preparar un “nuevo embate”. Vila, en un acto que acabó con la quema de una bandera española en el escenario, aseguró que es necesario un “punto de inflexión” con una “acción colectiva y continuada” que lleve a “una eclosión de una mayoría favorable a la independencia” dentro de un año y llamó a activar en todo el territorio núcleos organizados que se conviertan en “altavoces y promotores de este proyecto y aporten reflexión y propuesta”.Manifestación de la Diada en plaça Catalunya Àlex Garcia / PropiasPor su parte, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, manifestó minutos antes que casi 10 años después del 1-O hay que “cerrar definitivamente la carpeta de la represión, deben devolver a los exiliados, con el presidente Puigdemont al frente, y será el momento de abordar el conflicto político”.La ANC anuncia una cumbre civil independentista para preparar un “nuevo embate”Precisamente fue el presidente de Òmnium quien en un acto político de la entidad, celebrado al mediodía en el Arc de Triomf, puso a PP, Vox y Aliança Catalana en el mismo saco para referirse a ellos como partidos de la extrema derecha –“da igual, catalana o española”– que suponen, a su juicio, “una amenaza para la construcción nacional y para la liberación del país”.El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich ( Enric Fontcuberta / EFEDe hecho, muchos de los mensajes que planearon durante la jornada de este viernes incidieron en la necesidad de poner freno al auge de la extrema derecha. Así, el propio Antich hizo un llamamiento urgente a las fuerzas catalanistas, soberanistas e independentistas para articular un “frente cívico amplio, mayoritario y radicalmente democrático” capaz de hacer frente a esta amenaza y reconstruir la hegemonía social en Catalunya. Por ello, apostó por “volver a vertebrar el carril central del país” mediante un diálogo franco y la articulación de mayorías: “Toca reencontrarse. Toca sentarse, hablar y actuar, y no para resistir, sino para construir y para avanzar. Necesitamos, de nuevo, un gran acuerdo de todo el catalanismo democrático, el soberanismo y el independentismo”, insistió Antich, quien lanzó duros reproches a las propuestas contra la inmigración, promovidas desde estos partidos que tachó de “abominables”, “tóxicas”, “irresponsables” y “reprobables”. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa y el resto de los miembros del Govern participan en la ofrenda floral en el monumento a Rafael Casanova Enric Fontcuberta / EFEYa por la mañana, en la ofrenda floral en el monumento a Rafael Casanova, conseller en cap de Barcelona y defensor de la ciudad frente a las tropas borbónicas en 1714, se sucedieron los llamamientos a combatir los discursos de “odio” y las apelaciones a la convivencia en Catalunya frente al ascenso de la extrema derecha. Así, la consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, dando continuidad al discurso de la víspera del president Salvador Illa demandó “fraternidad, orgullo y esperanza por una Catalunya sin exclusiones” y advirtió a la extrema derecha de que “el odio no tiene cabida”: “Catalunya somos todos y todas”, zanjó.Òmnium pide al catalanismo un “proyecto colectivo” para hacer frente a la extrema derechaTambién el presidente del Parlament, Josep Rull, reivindicó Catalunya como “tierra de acogida e integración” donde la “esperanza” ha sido más poderosa que “el miedo”. “Catalunya es una nación que no pregunta a su gente de dónde viene, sino adónde queremos llegar juntos, con progreso, justicia y libertad”, recalcó. Asimismo, el alcalde Jaume Collboni defendió la “pluralidad” de una Barcelona y una Catalunya “abiertas y cohesionadas” con capacidad de “agregar diversidad” y de construir un “futuro colectivo”, frente a los discursos “que pretenden dividir”.Ya en la marcha de la tarde en Barcelona, que empezó simbólicamente a las 17.14 horas, el presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, que volvía a la manifestación de la ANC después de cinco años de ausencia, advirtió que “un país no se construye restando ni dividiendo sino sumando” y añadió que “identidad no es lo que queremos que nos separe de otros, sino lo que queremos compartir con los demás porque queremos que todo el mundo comparta nuestra lengua, cultura, y un proyecto de país con salarios, vivienda y transporte dignos para todos”. “Este es el mejor camino para hacer de Catalunya una república, un país independiente”, remachó.El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y la secretària general de ERC, Elisenda AlamanyEli Don / ACNEl líder republicano fue objeto de algún reproche aislado por parte de algún manifestante, pero nada comparable a los gritos e insultos que se llevaron los agentes de los Mossos d’Esquadra y sobre todo de la Policía Nacional, apostados alrededor de la comisaría de la Via Laietana.El Govern pide en la ofrenda floral una Catalunya sin exclusiones: “El odio no tiene cabida”Mientras tanto en la delegación de Junts, su secretario general, Jordi Turull, culpaba a la “mala gestión” de Salvador Illa del enfado de los ciudadano, lo que a su juicio da gasolina a la extrema derecha. “Creemos que si sube la extrema derecha es justamente porque hay mucha gente enfadada que no ve horizonte, que no ve soluciones, y lo que tenemos que hacer los partidos es concentrarnos en aquello que haga que la gente vea que tiene horizonte, que tiene esperanza”, sostuvo. En otro orden de cosas, Turull exigió a los jueces que dejen de “rebelarse” contra el poder legislativo y apliquen la amnistía a Puigdemont y al resto de dirigentes procesados por el 1-O.“Esperamos que sea la última Diada con exiliados”, afirmó.El secretario general de Junts, Jordi Turull, y el presidente del Parlament, Josep Rull, antes de participar en la manifestación de la DiadaNico Tomás / ACNMientras, una de las principales destinatarias de estos mensajes, la alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, quien asistió a la movilización y este viernes se desayunó con una encuesta que situaba a su formación, que ahora tiene dos diputados, como segunda fuerza en el Parlament solo por detrás del PSC, no se daba por aludida y negaba que fueran extremistas. “No sé a quién quieren confrontar pero a Aliança Catalana seguro que no, somos un partido nacionalista y no somos extremistas de ninguna de las maneras”, aseveró para a renglón seguido atribuir esa condición a quienes en la víspera trataron de impedir la ofrenda floral de su partido en el Fossar de les Moreres.Sílvia Orriols en la manifestacionÀlex Garcia / PropiasEn paralelo, algo más de un millar de personas, según la Guardia Urbana, se movilizaron también en el centro de Barcelona convocados por la izquierda independentista bajo el lema “Un pueblo en lucha por una tierra libre”. Con inicio en la plaza Urquinaona, los manifestantes se dirigieron a la plaza Comercial, para celebrar el acto final ante el Centro Cultural El Born. Entre las proclamas, hubo gritos contra el capitalismo, el nazismo y el turismo de masas. También contra Orriols, a la que señalaron como “rata fascista”.Junqueras reclama sumar y no dividir y Turull culpa a la gestión de Illa del enfado de la genteGerard Quintana en la actuación en el acto institucional celebrado en el TNCÀlex GarciaLa jornada se cerró con un acto institucional en el Teatre Nacional de Catalunya en el que se conmemoró el 50º aniversario de la primera Diada tras casi cuatro décadas de dictadura franquista. Durante el acto también se recordaron otras efemérides, como el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, los 50 años de la muerte de la poetisa Clementina Arderiu, el fallecimiento reciente del escritor Josep Vallverdú y el 150º aniversario del nacimiento de Pau Casals y del expresident Josep Irla. La noche contó con actuaciones musicales y artísticas de diferentes intérpretes y formaciones como Gerard Quintana o Joan Dausà.Josep Maria Calvet (Barcelona, 24 de febrero de 1972) coordina el área web de la sección de política. Anteriormente fue redactor jefe de Política y Última Hora del diario barcelonés
El independentismo se conjura para volver con más fuerza en el 2027
Entidades y partidos claman en la Diada contra el auge de la ultraderecha










