El 11 de septiembre ya no es aquella fecha donde las divergencias ideológicas quedan aparte, en pro de la defensa del eje nacional. Este año, Junts y ERC llegan a la fecha con estrategias políticas alejadas en relación a uno de los principales temas en la agenda de la Diada, el modelo de financiación. Por su parte, las entidades convocantes de la tradicional manifestación de la Diada miran de reojo el auge de la extrema derecha catalana, un elefante en el salón durante la jornada y, en las horas previas, republicanos y la CUP han reivindicado una Diada "inclusiva" y "que confronte las posiciones xenófobas". Con este caldo de fondo, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural -entre otras entidades- han vuelto a impulsar, un año más, una movilización conjunta por la fiesta nacional de Catalunya. Una celebración que este año hace medio siglo que salió de la clandestinidad, tras la muerte de Franco.PublicidadLas entidades han convocado por tercer año consecutivo una manifestación descentralizada, en Barcelona, Girona y Amposta –esta última ciudad es el único cambio respecto de los anteriores años, que se hicieron en Tortosa–, alrededor de las cinco de la tarde. En Barcelona, la movilización de este año consiste en dos columnas –la de Gran Via con Casanova, y la de Via Laietana– que acabarán en plaza Catalunya, donde tendrán lugar los parlamentos. Los convocantes lo hacen bajo el lema Hi soc, hi som. Independència, y ponen sobre la palestra reivindicaciones como "el expolio fiscal" y también "la lengua catalana", que la consideran "el principal elemento de cohesión y continuidad nacional" y sin la cual "no hay nación". En el manifiesto, los organizadores abogan por "recuperar la autoestima colectiva" y reivindican la "capacidad de lucha" del movimiento. Lo cierto es que una cronología de los últimos años evidencia una clara tendencia a la baja en la participación en las manifestaciones. Las cifras de los cientos de miles de asistentes de la etapa del procés ya no se repiten, y el año pasado el recuento superó por poco las 40.000 personas. Sin embargo, el último Baròmetre del Centro de Estudios de Opinión (CEO), de este julio, ha dado un contrapunto a esta tendencia, y ha evidenciado un repunte del apoyo al independentismo en los datos. Por primera vez, desde junio de 2023, los estudios de opinión muestran que hay una preferencia social para tener un "Estado independiente" (36%), sobre la opción de que Catalunya sea "una comunidad autónoma de España" (30%) y sobre la opción federalista, que tendría un 22% de apoyos. PublicidadSi la pregunta es binaria, entre el sí y el no a la independencia, el no (51%) continuaría ganado por encima del sí (45%), aunque el apoyo independentista también recorta posiciones respecto de los años anteriores. Así pues, un elemento a tener en cuenta en la jornada de este año es si se puede reflejar, también en las calles, una tendencia que se ha roto en los estudios de opinión. El movimiento se encuentra en "fase de impasse", opina el politólogo y profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Toni Rodon, "buscando la manera de romper la situación de desencanto o de pérdida de visión estratégica", una sensación que considera que "muchos votantes independentistas tienen ahora".Aliança Catalana, el elefante en la salaEn este espacio de desencanto ha navegado bien Aliança Catalana, erigiéndose como propuesta política postprocés. El partido de extrema derecha parece haber recogido el apoyo de una bolsa de votantes frustrados por las posibles promesas que se hicieron durante la etapa del procés y por la lentitud en la ejecución de los pactos alcanzados entre el PSOE con Junts y ERC.PublicidadAsí lo indican, al menos, las encuestas del último CEO, que colocan al partido de Orriols en tercera posición con una proyección en número de escaños (25) en el Parlament similar a la de ERC (26), y superior a la de Junts (18), que prácticamente reduciría a la mitad su representación en el hemiciclo. Un auge del apoyo a la extrema derecha catalana que amenaza con romper la tradición histórica del catalanismo abierto e integrador y que plantea un reto para los organizadores. "Gente independentista está apostando por postulados de extrema derecha, y se puede pensar que, si se les rechaza, dejarán de serlo. El riesgo de aceptar esto es que pase, como ha ocurrido en Bélgica con el Vlaams Belang, que el movimiento independentista se escore hacia la extrema derecha", considera Rodon. Esta misma semana el presidente de la ANC, Josep Vila, rubricaba en Público la postura de la entidad en el "marco del respeto por los derechos individuales y colectivos", y criticaba que si la extrema derecha crece es "por las limitaciones democráticas" que sufre la sociedad catalana. Sin embargo, muchos de los potenciales votantes de Aliança Catalana saldrán a manifestarse este 11 de septiembre, y nadie se lo puede impedir. Un hecho que, al final, implica un desafío para el movimiento independentista. En este sentido, CUP y ERC se ha sumado a hacer un llamamiento por una Diada que confronte las posiciones xenófobas. En la previa a la jornada festiva, la secretaria general de los republicanos, Elisenda Alamany, ha afirmado que "ser una minoría, por muy pura que sea, sólo puede llevar a la derrota" y que el objetivo del independentismo siempre ha sido "sumar a más gente". En la misma línea se ha posicionado la CUP, que considera que "las posturas xenófobas, etnicistas y excluyentes, no sólo atentan contra buena parte de los compatriotas catalanes, sino que hacen imposible que se alcance la independencia", aseguran en un comunicado. El independentismo llega pues, a las puertas del 11 de septiembre, con el reto de ubicar a la extrema derecha, para que el auge de Aliança no suponga que el movimiento aparque una visión de catalanidad amplia, abierta e integradora que tradicionalmente había reivindicado.Divergencias en la estrategia: pragmatismo o radicalidadEje ideológico aparte, el independentismo también afronta retos de unidad en cuanto a la estrategia. Otro de los temas donde es destacable la división de opiniones es en el pacto por la financiación entre ERC y el PSC. El Secretariado Nacional de la ANC pidió a los partidos independentistas, a inicios de año, que rechazaran la "financiación singular", reclamándoles "un cambio con urgencia basado en la unidad estratégica". Ahora, con la aprobación del modelo de financiación en el Consell de Política Fiscal i Financera (CCPF), se precipitan los plazos. La propuesta deberá ser votada en el Congreso de los Diputados y no puede prosperar sin el apoyo de Junts, que ahora mismo se opone. El portavoz adjunto del partido en el Congreso, Josep Maria Cruset, reaccionaba a la aprobación del CCPF criticando que "no hay llave de la caja" y reclamaba "un concierto económico como en el País Vasco". Pocos días después, el secretario general, Jordi Turull, ratificaba la posición del grupo parlamentario del Congreso, también como postura de partido.El tema de la financiación provoca un dilema a los partidos independentistas y los pone delante de un espejo. Rodon admite que "probablemente no conseguirán un pacto mejor si gobierna PP y Vox", pero también apunta que "tienen miedo de que se les acuse de que prometieron un pacto fiscal que ahora no se acerca".A la cuestión de la financiación se añaden otras carpetas que se arrastran con lentitud o quizás no han alcanzado toda la ambición con la que se habían anunciado, como son la oficialidad del catalán en Europa –pacto del PSOE con Junts–, la aplicación de la amnistía, o los traspasos de las competencias en inmigración o en Rodalies. "Hay muchas carpetas que se encuentran en el día de la marmota", resuelve Rodon.PublicidadLos de Puigdemont oficializaron la ruptura con el PSOE el pasado octubre de 2025, después de ver que una buena parte de los acuerdos de investidura firmados no alcanzaban los resultados esperados. Desde entonces, el partido ha dejado de apoyar, con sus votos, a gran parte de las propuestas del Gobierno español en el Congreso de los Diputados, y el modelo de financiación no es una excepción. Por otra parte, mientras que ERC ha permitido la aprobación de los presupuestos a Illa, la estrategia de Junts es confrontar directamente con el presidente. Así se ha evidenciado también en el manifiesto emitido por el partido a las puertas de la Diada. Junts acusa al Ejecutivo catalán de "ser obediente a las prioridades del Ejecutivo español", y de "confundir estabilidad con inmovilismo". Precisamente una de las carpetas pendientes, la de la amnistía, se ha empezado a mover y podría dar buenas noticias al partido próximamente. El Tribunal de Cuentas podría avalar pronto la amnistía, según ha avanzado Catalunya Ràdio, una decisión que debe ir en paralelo a la resolución del Tribunal Constitucional, que el 22 de septiembre abordará el recurso de amparo de Jordi Turull. Con todo, en el horizonte está la vuelta de Carles Puigdemont a Catalunya, que podría también conllevar un revulsivo para las perspectivas electorales de los juntaires.Intentando emerger de una fase reactivaLa ciencia política tiene estudiado que alrededor de un 20-25% de los independentistas tiene preferencias volátiles, asegura el profesor de la UPF, Toni Rodon. El politólogo considera que un "cierto repunte" de Vox y PP y el desgaste o desencanto con el Gobierno de Illa podrían haber hecho aumentar el apoyo del independentismo en los datos que ha recogido el CEO.PublicidadRodon comparte la tesis de que el movimiento se encuentra hoy en una fase más reactiva que propositiva. Un ejemplo reciente es la reacción del movimiento a la agresión sufrida por un aficionado del barça en Elche, por llevar una estelada. El hecho logró unir, en una protesta transversal, a distintos partidos políticos y entidades; y el propio presidente del barça, Joan Laporta, abogó por convocar una "jornada de exaltación de la estelada" en el Camp Nou. "La agresión hizo recordar otros acontecimientos del procés. La herida de estos años es aún importante, y la memoria es reciente", considera Rodon. Sin embargo, matiza que "hay muchos actores que proponen cosas", pero que, "o no salen adelante o si lo hacen, no motivan". Con el objetivo de intentar levantar los ánimos y mostrar unidad, esta semana la ANC ha reunido a los siete presidentes de la entidad para amplificar el mensaje a llenar las calles y que la Diada sea un "punto de inflexión". El actual presidente de la Assemblea considera que el independentismo está "cerrando la etapa de luto" y ha apuntado que la pulsión independentista "vuelve a aflorar". Por su parte, Òmnium impulsará, un año más, un acto político el 11 de septiembre al mediodía, en el Arco del Triunfo, con el objetivo de reunir representantes del país y los miembros de la Junta Directiva de la entidad. En el mismo paseo Lluís Companys organiza también la fiesta de la Llibertat donde, a partir de las 19.00 horas, estarán los conciertos de La Gossa Sorda y las actuaciones de DJ Trapella y CJ K-ZU.