Mientras Lewis Hamilton llega al paddock de un Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid donde los trabajadores todavía desenvuelven muebles o montan puestos, una banda contratada para tocar hora y media durante la mañana del 10 de septiembre versiona La casa por el tejado. El cantante de The Earnest Band, que así se llaman, aclara que después de ellos llegarán muchos otros grupos y artistas: “Va a ser un lío gordo”, augura.

Se refiere a la acepción más lúdica y disfrutona del término lío, pero esa misma palabra la usan otros operarios en uno de los autobuses que trasladan a las personas acreditadas degrsde la puerta de Ifema junto al Metro Feria de Madrid hasta el centro de medios de comunicación. Una conexión que no ayuda a descifrar la confusa señalización del entorno, que se mantiene al llegar a la zona del paddock. Estos trabajadores conversan sobre los últimos preparativos a pocas horas del inicio oficial de Madring. “Se va a liar”, dice uno de ellos. Esta vez se refiere a la movilidad, la logística y el funcionamiento de la infraestructura durante el campeonato, que se desarrolla del 11 al 13 de septiembre. “Es mucha gente y son muchas cosas”, apostilla un compañero.

Otros miembros del staff, que se dedican a trasladar a pilotos y acreditados en buggies (divertido que estos vehículos tomen la pista antes que muchos monoplazas), aterrizan en aspectos concretos la falta de margen con la que ha acabado la edificación: “En La Monumental [la curva que se vende como gran atractivo del circuit] todavía les quedaba una zona de asfalto por repasar”. Algunos compañeros coinciden en que van “muy pillados”. Pese todo, están muy ilusionados con el Gran Premio: “Yo me siento como un niño pequeño”, comenta otro empleado.