La Fórmula 1 regresa este fin de semana a Madrid 45 años después. El Gran Premio de España está rodeado de incógnitas, referentes a la organización, el trazado y el rendimiento de los monoplazas, que comenzarán a disiparse el viernes, cuando los bólidos comiencen a rugir por las calles de la capital española. Pedralbes, el Jarama, Montjuic, Jerez, Montmeló, Valencia... y ahora el Madring. España ha estado ligadada al Gran Circo a través de sus circuitos desde los albores de la competición automovilística más importante del mundo, que busca un nuevo hogar en nuestro país después de que el Circuit de Barcelona-Cataluña haya pasado a turnarse en el calendario con Spa-Francorchamps. La capital llevaba sin ver Fórmula 1 desde 1981. Por aquel entonces, Carlos Sainz (padre) daba sus primeros pasos en la competición deportiva, y Fernando Alonso se encontraba aún en el vientre de su madre. Aquella carrera en el Jarama es recordada por ser la última victoria del legendario Gilles Villeneuve, y porque los cinco primeros clasificados cruzaron la línea de meta separados por menos de un segundo y medio. En esta ocasión, la igualdad no será tan exagerada, pues se espera que Mercedes, gracias a la potencia de su motor y su eficiencia aerodinámica, sea el rival a batir. El jovencísimo Kimi Antonelli llega en estado de gracia tras su histórico triunfo en Monza, y con una ventaja de 66 puntos sobre un apagado George Russell. Con diez carreras por delante en este Mundial, Ferrari y McLaren parecen, con permiso de Max Verstappen, los únicos que pueden llegar a plantar cara. Lando Norris, que ganó en Hungría y Países Bajos, puede dar en la capital española un puñetazo en la mesa, mientras que Lewis Hamilton y Charles Leclerc capearán el tenso ambiente que se apoderó en Monza del Cavallino Rampante con el objetivo de recuperar su buena racha y reeditar la victoria del inglés en Barcelona. Si bien los pilotos españoles tendrán el impulso extra de su entregada anfitrión, todo apunta a que será insuficiente para lograr resultados destacables. El Williams de Carlos Sainz, con una preciosa librea retro que recuerda a los coches del 'último garajista vivo' a principios de los 80, lleva siete pruebas muy lejos de los puntos, aunque la renovación del madrileño y embajador del evento de cara a 2027 significa un rayo de esperanza para el despertar de este gigante dormido. El caso de Fernando Alonso no es muy distinto. Aston Martin ha poblado el fondo de la parrilla durante prácticamente toda la temporada, lastrado por un motor Honda muy lejos de las prestaciones del resto. Eso sí, las mejoras introducidas en torno al parón veraniego supusieron buenos puntos en Zandvoort, por lo que, especialmente en caso de una jornada caótica, el asturiano podría festejar un buen resultado frente a sus fanáticos. Las predicciones, y más en el automovilismo, nunca son fiables, y menos aún en un circuito completamente nuevo, que tan solo ha visto acción en algunas sesiones de entrenamientos de Fórmula 3 y una grabación promocional de Ferrari. Durante los mencionados test, se mostraron 19 banderas rojas, ganándose así el semiurbano madrileño el apodo de 'matacoches', ya que se llevó por delante varios chasis y suspensiones. Sus 5,4 kilómetros de longitud (la carrera de F1 durará así 57 vueltas) tienen de todo: largos tramos a fondo, curvas (un total de 22) enlazadas y de distintas velocidades y la joya de la corona, la Monumental. Esta peraltada de 550 metros en apoyo continuo tiene una inclinación máxima del 24%, y promete ser el gran atractivo de un trazado custodiado, entre otros efectivos, por 460 comisarios y siete ambulancias. Madrid aguarda impaciente su oportunidad de demostrar que es no solo capaz, sino diestra en la celebración de eventos deportivos de alto nivel. La Fórmula 1 llega para quedarse, al menos, diez años en el Madring, que entre el 11 y 13 de septiembre tendrá millones y millones de ojos escudriñando cada detalle, como no puede ser de otra forma en, con el asterisco del actual reglamento, el mayor espectáculo del mundo.