El retorno del Gran Premio de España de Fórmula 1 a Madrid esconde desafíos que se libran lejos del asfalto, desde licencias urbanísticas y cláusulas de fuerza mayor hasta asuntos de propiedad intelectual y protección de datos.45 años después, Madrid se reencuentra esta semana con la Fórmula 1. Si en 1981 fue el Circuito del Jarama quien acogió por última vez una prueba puntuable del Mundial de F1, en esta ocasión el escenario será el circuito semiurbano de Madring, situado alrededor de las instalaciones del recinto ferial de Ifema. Tras este trazado subyace otra carrera de fondo: anticipar y evitar los riesgos jurídicos que rodean un evento de esta magnitud.Al frente de este desafío está Joaquim Hernández, que en 2025 fichó por Ifema para ejercer como director legal del proyecto. Más allá de la gestión de licencias y contratos, Hernández afirma que el principal reto es "conseguir que todos los elementos jurídicos necesarios para hacer posible el evento avancen de forma coordinada, coherente y dentro de unos plazos extraordinariamente exigentes". Un Gran Premio de Fórmula 1 "no es únicamente una competición deportiva", sino "una infraestructura de enorme complejidad" que afecta a la movilidad, la seguridad, el medioambiente y la actividad económica de toda una ciudad.Es una visión que comparte Lourdes Centeno, socia responsable de derecho societario, gobierno corporativo y mercados de capitales de EY Abogados, la firma que asesora a Madring, especialmente en materia de derecho mercantil y público. Para Centeno, "el primer y principal reto radica en el hecho de que Ifema haya decidido asumir la promoción del GP siendo un consorcio de titularidad pública".Esto obliga a "conciliar dos lógicas que no siempre encajan con naturalidad": los estándares y plazos del automovilismo internacional, por una parte, y las reglas de contratación pública, por otra. "Encajar la agilidad que demanda un evento global de esta magnitud con las garantías y los tiempos de la gestión pública está siendo, probablemente, el desafío constante que más nos exige, jurídicamente, en el día a día", resume la socia de EY Abogados.Un tercer ángulo de este complejo entramado lo aporta José Carlos Erdozain, of counsel y director del área de litigios de Pons IP, despacho encargado de los asuntos relacionados con propiedad intelectual y protección de datos del proyecto. Erdozain explica que "a veces nos encontramos con reclamaciones espurias y predatorias, mientras que, en otros casos, cualquier precaución es poca". Por ello, añade que "mantener la vigilancia sobre la magnitud de derechos e intereses en juego es el principal reto".Un engranaje cuidadosamente afinadoHernández aclara que, en un proyecto como Madring, lo más conflictivo no es la dificultad de cada problema por separado, sino el hecho de que todos los aspectos se entrelazan. "Una decisión técnica puede tener consecuencias contractuales, una modificación operativa puede exigir una revisión administrativa y una solución comercial puede afectar a derechos de patrocinio, ticketing, hospitality o explotación de marca", indica. Por ello, apunta que "el proyecto funciona como un motor de alta competición: no depende de una única pieza extraordinaria, sino de que cientos de componentes trabajen perfectamente engranados".Esta misma lógica es la que ha guiado el trabajo de EY Abogados a la hora de ordenar competencias municipales, autonómicas y homologaciones internacionales. Lourdes Centeno incide en que la clave está en no tratar cada frente por separado: "No se trata de bloques normativos aislados, sino de distintas capas regulatorias que deben abordarse de forma conjunta y coordinada. No basta con analizar cada frente por separado: es necesario construir una visión transversal que permita anticipar riesgos".En el terreno de la propiedad intelectual, Erdozain alude a un problema de fondo similar. "Los derechos de propiedad industrial e intelectual tienen una base territorial, de forma tal que lo que está protegido en un país puede no estarlo en otro. Ello hace que se deban buscar fórmulas de uso comprometido y respetuoso de los derechos de los titulares", explica el of counsel de Pons IP acerca de la convivencia entre la marca local Madring y la franquicia global de la Fórmula 1.Diez años de un acuerdo en constante evoluciónEl acuerdo suscrito con la competición garantiza que el Gran Premio de Madrid se celebrará al menos durante diez años, hasta 2035. Esta duración requiere prepararse para circunstancias futuras. Joaquim Hernández distingue entre "la relación comercial y contractual con Formula One Management", que gestiona los derechos de la competición, y "los requisitos técnicos, deportivos y de seguridad necesarios para la homologación". Estos dos planos están estrechamente relacionados, pero responden a funciones distintas.El director legal de Madring añade que la pandemia cambió por completo el modo de concebir estos contratos: "Escenarios que antes podían considerarse remotos pasaron a formar parte de la planificación jurídica, financiera y operativa".En la misma línea, Lourdes Centeno detalla que EY Abogados ha traducido esa prudencia en cláusulas concretas. Los contratos contemplan "garantías y cláusulas de indemnidad y de fuerza mayor y vías ágiles de resolución de controversias", además de diversificar contratistas y colaboradores para "reforzar la resiliencia del proyecto" ante posibles contingencias. Junto a Centeno, en el equipo de EY han participado las socias de derecho público Pilar Fernández Bozal y Laura de Pedro, así como Javier Pérez de Sevilla y Pablo Romanillos en la parte de mercantil, y Ariadna Reina y Javier Fradejas en público.Madring reunirá a decenas de miles de asistentes procedentes de medio mundo, lo que dispara las transferencias internacionales de datos y multiplica los puntos de fricción legal. Pero según Erdozain, el volumen no es lo más determinante: "La complejidad no es mayor necesariamente por el volumen de datos tratados. El trabajo del delegado de protección de datos (DPO) es de director de orquesta: debe velar por que legalmente todos los instrumentos suenen afinados y a su tiempo". La verdadera dificultad, matiza, está en lo técnico: garantizar la integridad de los datos y su recuperación ante una pérdida accidental o un ataque malicioso.Este esfuerzo por coordinar piezas dispares conecta con la manera en que Ifema, como promotor, ha afrontado la maraña administrativa del proyecto. Joaquim Hernández pone en valor que la experiencia de Ifema en la gestión de grandes eventos que requieren la interacción con administraciones públicas "ha resultado esencial para afrontar con eficacia la complejidad regulatoria inherente a un proyecto de estas características".Sobre el día a día, Erdozain reconoce que el tipo de consultas ligadas al proyecto no se diferencia en gran medida de lo habitual: "¿Puedo usar esto? ¿Qué me aconsejas que haga? ¿Es legítima esta petición o reclamación?". La respuesta se orienta siempre a conseguir el mismo objetivo, según el experto de Pons IP: "Lograr no solo un confort en el cliente, reduciendo o eliminando su exposición al riesgo de infracción; sino, eventualmente, y siempre que sea posible, lograr una satisfacción justa y legítima del titular de derechos".Entre licencias urbanísticas, cláusulas de fuerza mayor y derechos de marca que varían entre fronteras, el éxito tras el retorno de la Fórmula 1 a Madrid se definirá, en gran medida, lejos del asfalto. La letra pequeña de los contratos será la encargada de sostener, durante una década, uno de los proyectos deportivos que más entusiasman en la capital española.