La tortilla de patatas se ha convertido en un insustituible en las mesas de muchos hogares y en las vitrinas de casi todos los restaurantes. No solo por tradición, porque se trata de uno de los platos más conocidos y emblemáticos de la cocina española. También por innovación, porque ahora se le añade casi de todo y se hace de mil maneras.

Las diferencias a la hora de elaborar la tortilla de patatas pueden ser sutiles, pero son fundamentales en el resultado final: el tamaño del corte de la patata, el pochado, la cantidad de huevos, la altura, el tiempo que la tengamos al fuego, si añadimos un ingrediente extra o la cantidad de sal. De todo ello, principalmente, dependerá el resultado final.

Cada maestrillo tiene su librillo, como sostiene el dicho. Sin embargo, los españoles parecen tener claro que la tortilla de patatas se tiene que elaborar de la siguiente manera, al menos la clásica: con cebolla y poco hecha, según una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El avance provisional de resultados del estudio sobre Turismo y Gastronomía, difundido este miércoles a partir de un muestreo de unas seis mil personas, pone fin al eterno debate: el 71,2 % cree que la tortilla de patatas debe hacerse con cebolla y el 22 % sin cebolla.