0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialConformamos una sociedad muy propensa a los aspavientos, el apocalipsis volátil y la sinsubstancia. Como si nuestra única forma de ética consistiera en sentirnos mal, culpabilizarnos un rato, flagelarnos otro y vuelta a empezar. El acabose de estos días han sido los datos de los estudiantes españoles de 15 y 16 años en el informe PISA. En él se recoge una notable caída en materias centrales como comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Se apuntan varias causas: la dependencia de las pantallas, escaso interés por la lectura, expansión de la inteligencia artificial, relacionado con una forma de aprendizaje que, como el resto, devalúa el valor del esfuerzo. Mané EspinosaQué extraño que nos hayan salido así los chavales, ¿no? Con los buenos ejemplos que les hemos dado pidiendo un libro, un disco o una chaqueta por Amazon. Con no mover el trasero y esforzarnos en coger el bus o echar una caminata hasta una librería, una tienda de discos o de sombreros. Lo solidarios que somos con el consumo de barrio cuando nos traen la compra a casa desde el supermercado, por no hablar cuando compramos camisetas baratas sin importar cómo ni qué se paga por ellas.Qué extraño que hayan salido así los chavales, ¿no? Con los buenos ejemplos que les damos¿Cómo no se esfuerzan estos chicos y chicas después de vernos bajar una aplicación para que nos traigan en bicicleta comida china o hindú, porque nos daba pereza hacernos unas tortillas? Acaso ¿no nos vieron lloriquear en redes cuando cerraron aquel cine, esa sala de conciertos o la bodega a las que hacía 30 años que no íbamos? ¿No aprendieron nada de nuestro esfuerzo cuando nos vieron hacer scroll en el móvil para concertar un polvo? ¿No nos vieron esforzarnos en los maratones de series?Es increíble. No les hicimos yonquis para que leyeran poco y no comprendieran lo que leen. No les mostramos que, si no recordamos una bobada, lo buscamos en el móvil enseguida para tener el dato y olvidarlo enseguida para tener esta decepción. ¿No nos vieron haciendo teletrabajo en pijama o cómo el algoritmo elegía la música por nosotros? ¿No fueron conscientes de nuestro esfuerzo en defender los valores en los que creíamos, firmando todos esos manifiestos en el iPhone sin bajar a manifestarnos en la calle? Chavales, no os pusimos un móvil en las manos mientras os llevábamos en carrito o para que no molestarais en el restaurante para esta enorme decepción.