0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial¿Qué le está pasando al mundo y a nuestra sociedad? Está prácticamente todo del revés, y lo que aún no está, de eso se encargará un montón de desaprensivos que están empecinados en desajustarlo. Nunca he estado en las filas del equipo del pesimismo, siempre he sido positivo y animoso por naturaleza pero hoy cuesta más que nunca mantener la cabeza erguida. La gente la encoge entre los hombros para no recibir coscorrones. Tengo conocidos de mi misma condición optimista que jamás imaginé lanzarían la toalla, pues es una pena porque han abandonado hasta el ring, cerrado sus redes sociales y escondido su culo en un agujero, porque lo que viene tiene como objetivo darnos por ahí, y no es el cielo del paladar, es por donde amargan los pepinos.Paella, el arte de vivir y compartir, el mejor algoritmoPaco AlonsoComo buenos valencianos, el espíritu de la paella nos debería reconfortar, pero también servir de cobijo en momentos de incertidumbre como los que estamos viviendo. Mucho antes de ser un icono de la gastronomía mundial, la paella, fue un plato sencillo y humilde nacido del saber popular. Y ahí es donde deberíamos llegar para extraer las toneladas de virtuosismo que hay en ella. Constantemente nos envía señales, las pone frente a nuestras narices pero somos incapaces de verlas. Como por ejemplo:- Si varios invitados se presentan inesperadamente a comer en una casa donde se está haciendo una paella, no pasa nada, no hay ningún problema. ¿Son tres? Como si son cuatro. Un puñado de arroz por persona y en veinte minutos todos contentos y nutridos. La paella es un algoritmo mágico de solidaridad y eficiencia. Pero hay que llegar antes de echar el arroz. Ya verán por que lo digo.- Cuando comemos directamente del caldero o paella, cada comensal conoce sus límites, no hay fronteras físicas porque no hace puñetera falta. Por eso sería inimaginable sentarse a la mesa con un sujeto como Trump para compartir una paella. Es un plato exclusivo para la buena gente que sabe respetar el espacio y la libertad de los demás. Si Trump se zampara todo el socarrat como ha hecho con Venezuela, un par de hostias de un llaurador no se las quitaría nadie.- Ahora supongamos que existe un paellero imaginario en la Moncloa, y es Pedro Sánchez el responsable de cocinar paella mixta para todos los españoles. ¿Por qué mixta? ¡Sí, ha de ser mixta! porque es la más parecida al hemiciclo, ya que lleva desde marisco hasta cerdo. Por favor, que nadie se dé por aludido, que cada cual elija el trozo que más le guste y en paz. Eso sí, los huesos y cáscaras los deja fuera de la paella.- ¿Qué le ha pasado al mestre arrosser en estas dos legislaturas? ¡Que no le han dejado cocinar! Desde los socios de gobierno hasta la oposición le han estado metiendo el dedo en el ojo. Es más, el amiguete que habitualmente le traía las cervezas, papas y olivas, Ábalos, ¡también lo ha tangao! Si es que “a perro flaco todo son pulgas”: explosión de la bombona de butano (el volcán de la Palma); cuando decide cocinar a leña se escapa una chispa y arde media España; confinó a todos y se quedó sin comensales (pandemia); hace una semana, con el arroz ya puesto y reposado, se le han presentado de sopetón 80.000 a comer. No es que las circunstancias no le hayan dejado cocinar, no le han dejado vivir un minuto en paz.- Al concurso de paellas de Sueca nunca se presentará, porque sabe que todos los jueces van a ir por él. Hay hasta un magistrado que ha imputado a su mujer, Begoña Gómez, por ser la instigadora internacional de poner chorizo en la paella. Pero si está demostrado que fue un inglés, Jamie Oliver. Lo sabe todo el mundo menos el burro de ese juez.- Cuando una paella se tambalea o gira en una mesa siempre hay manos dispuestas para sostener con fuerza las asas y garantizar la estabilidad. En España ahora eso lo hacen con pinzas de depilar.El que pueda hacer, que haga, pero que sea una paella para compartir con los demás.