La subida del precio del petróleo y el gas a causa del conflicto en Oriente Próximo ha llevado al Banco Central Europeo a subir tipos este jueves por segunda vez en tres meses, llevando el precio del dinero desde el 2,25% al 2,5%, el más alto desde marzo del año pasado. La decisión se ha ceñido al guion previsto, y había sido apuntada ya por parte del Consejo de Gobierno del banco. En junio, cuando el BCE subió tipos por primera vez en tres años, persistía la incertidumbre sobre un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos que permitiera reabrir el estrecho de Ormuz. Tres meses después, los barcos que cruzan el estrecho se exponen a ser atacados, el precio del petróleo brent está en 100 dólares, el del gas natural europeo cerca de 80 euros y la inflación en la zona euro, en el 3,3%.En la reunión de julio el BCE prefirió esperar y ver, pero la evolución de los acontecimientos ha inclinado la balanza hacia un nuevo aumento de tipos, en un entorno extremadamente volátil: el petróleo ha subido un 14% en el último mes y el gas, más del 30%. Los mercados financieros asignaban una probabilidad de casi el 100% al aumento en el precio del dinero. La solidez de la economía europea en los últimos meses ha reforzado estas previsiones.El encarecimiento de la energía en estos tres meses en los que el conflicto de Oriente Próximo se ha enquistado, no obstante, ha estropeado las previsiones del banco. El nuevo cuadro económico de la entidad anticipa que la inflación subirá este año el 3%, la misma previsión que en junio, pero que sea del 2,5% el año que viene, dos décimas más. En paralelo, el banco ha mejorado la proyección de PIB este año al 0,9% (una décima más) y la de 2027 al 1,4% (frente al 1,2%), decisión que, explica, “refleja una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada”. La mala noticia es que el banco espera que los precios se desvíen del objetivo del 2% durante “un periodo prolongado”, expresión que no figuraba en los comunicados de las reuniones de junio o julio. Esta novedad ha sido interpretada, en la primera reacción de los mercados de deuda y la Bolsa, como una señal de futuras alzas de tipos. Pero el banco insiste, como en reuniones previas, en no atarse las manos: “El Consejo de Gobierno sigue estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria”.En todo caso, más que combatir los precios actuales o la inflación pasada, el BCE se ha impuesto la misión de prevenir que la subida de precios en los combustibles se extienda al total de la economía. Evitar que empresas y trabajadores asuman que la subida de precios es permanente y eleven tanto los precios de los bienes y servicios como sus exigencias salariales. Son los llamados efectos de segunda ronda, un concepto un tanto líquido que suele ser el campo de batalla entre los economistas más ortodoxos, denominados halcones, que prefieren un dinero caro para cortar de raíz los brotes inflacionistas, y las denominadas palomas, partidarios de una mayor flexibilidad y que temen enfriar demasiado la economía. Con todo, si ha habido debate al respecto, no ha trascendido: en la reunión de junio, el consejo del banco votó a favor de la subida de tipos de forma unánime. Y en julio todos los miembros con derecho a voto dieron luz verde al mantenimiento del precio del dinero. Tampoco las declaraciones previas a las últimas reuniones han sido discrepantes: Christine Lagarde, que no se alinea con ninguna de las tendencias, ha conseguido tener prietas las filas gracias a su mantra de esperar y ver, no comprometerse con decisiones futuras dentro del objetivo de mantener la inflación en el medio plazo en el 2%.En este sentido, la gran duda viene a partir de ahora: qué hará el BCE en las reuniones de octubre y, sobre todo, diciembre, cuando el banco actualizará de nuevo las previsiones económicas. El mercado ya antes de la reunión esperaba una subida de tipos antes de fin de año, expectativa que se ha reforzado tímidamente tras comunicar sus previsiones. En todo caso, lo único seguro es que la guerra de Irán seguirá marcando el camino no solo de lo que se paga a la hora de llenar el depósito de gasolina, sino también de lo que se abona por la hipoteca.
El BCE sube los tipos por segunda vez en el año ante el encarecimiento de la energía
El banco cumple con el guion previsto y lleva el precio del dinero al 2,5%. La entidad mejora la previsión de crecimiento de 2026 y 2027, pero espera que la inflación esté por encima del 2% un “periodo prolongado”













