Sin sorpresas, sin pausa. El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves que sube un cuarto de punto los tipos de interés hasta el 2,5%. El mercado ya había descontado este incremento, que daba por seguro, al igual que pasó con el endurecimiento de la política monetaria en la reunión del pasado junio con el argumento de la subida de los precios por la reanudación de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque la situación económica de Europa no es boyante, el BCE insiste en mantener una política de ahogo de la economía que se va a traducir en hipotecas más caras para los ciudadanos y créditos más altos para las empresas.

A la hora de justificar la decisión monetaria, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha subrayado que la inflación “se mantendrá muy por encima del objetivo” del 2% hasta la primera mitad de 2027, debido al impacto sobre los precios energéticos (el precio del barril Brent de petróleo ha superado los 105 dólares este jueves) de la guerra con Irán y a la invasión rusa de Ucrania, mientras que los riesgos para las perspectivas de crecimiento “son a la baja”.

Lagarde ha puntualizado que la decisión del consejo de subir tipos ha sido “por unanimidad” incluyendo la expresión “no brainer”, es decir, “una decisión fácil” o “sin discusión”. Ahora bien, la presidenta de la institución monetaria ha admitido que se ha sido una sorpresa la mayor resistencia que ha mostrado el crecimiento de la eurozona con “un mejor ajuste de lo esperado” ante el contexto internacional y que los precios crecieron un poco menos de lo esperado, especialmente los alimentos, aunque este incremento se va a alargar más de lo esperado. “La inflación será más persistente de lo que habíamos previsto”, ha remarcado Lagarde.