Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, alardeó esta semana con una frase que puede volverse en su contra: "Yo soy la banca". La cita del extrader de divisas como si fuera el Rey Sol de los mercados se debe a la calma del yen de los últimos días. En estos momentos, la divisa japonesa cotiza en las 154 unidades por dólar, su nivel más bajo desde febrero. El problema para Bessent y Estados Unidos es que la razón detrás de la apreciación de la moneda no tiene que ver con su política, sino con las expectativas del mercado sobre las subidas de tipos del Banco de Japón.El banco central nipón ha sido históricamente el que ha mantenido la política monetaria más laxa de entre las principales economías desarrolladas. Las razones son múltiples e incluyen, entre otras, ser una potencia exportadora, su baja inflación o su alto endeudamiento. Sin embargo, esa situación podría cambiar en los próximos meses.
Desde hace semanas, los mensajes agresivos de los miembros "halcones" del BoJ apuntan a una política monetaria restrictiva. En un extraño movimiento por parte de Tokio, Naoki Tamura sustituyó al gobernador del BoJ como cara visible de la institución en Jackson Hole en agosto. Tamura, que es miembro de la junta directiva del BoJ, es uno de los representantes más agresivos y ha llegado incluso a hablar de que podría haber subidas consecutivas de tipos en los últimos días. Este jueves, otro halcón, Kazuyuki Masu, ha apuntado a que la institución debe subir las tasas oficiales de nuevo y alejar a Japón de los tipos reales negativos.










