Y el ganador es... AfD, Alternativa para Alemania, el partido de ultraderecha alemán. El domingo pasado, sacó un 43,8% en las elecciones regionales del land de Sajonia-Anhalt. Con eso es la primera vez que gobernará (o está muy cerca de hacerlo, salvo imprevistos) en uno de los 16 länder alemanes. Ya no será oposición: será Ejecutivo.
No es mucha noticia. Los sondeos lo habían pronosticado con bastante precisión y de todas formas era de prever desde que la AfD se catapultó a segundo partido de Alemania en las elecciones federales de febrero de 2025. Aun así, la prensa lleva semanas sin hablar de otra cosa, Los políticos hablan de un punto de inflexión, casi de un cataclismo. Alemania actúa como si ahora tuviera que buscar su alma perdida y afrontar la gran pregunta: ¿por qué?
Tal vez precisamente porque Alemania no ha querido hacerse esa pregunta durante los últimos diez años. Ha confiado en un discurso general de rechazo a la AfD, lo que en francés se conoce como "cordón sanitario" y en alemán como "muro antiincendios", un concepto ya antiguo que exige a los partidos no colaborar en ninguna instancia con la ultraderecha. Pero como ya dijimos hace un año, si un cordón sanitario se tiene que mantener durante décadas, es que nadie ha querido buscar un remedio para la enfermedad.











