El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha provocado un terremoto político sin precedentes en las elecciones regionales del estado de Sajonia-Anhalt. Según las encuestas a pie de urna de las cadenas ARD y ZDF, la formación radical ha pulverizado todos los pronósticos al acaparar entre el 44% y el 44,5% de los votos. Este porcentaje se traduciría en una horquilla de entre 39 y 41 escaños, rozando agónicamente la frontera de los 42 asientos que otorgan la mayoría absoluta en el parlamento regional.

El éxito sin paliativos de AfD se ha visto impulsado por una movilización masiva del electorado: a media tarde, la participación ya superaba el 65,3%, aplastando el 41% registrado a esa misma hora en los comicios de 2021.

Para comprender la verdadera magnitud de este seísmo electoral, es necesario observar la hemorragia crónica que ha sufrido el espectro progresista en los últimos treinta años. A mediados de los noventa, concretamente en 1994, el bloque de izquierdas conformado por el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda (entonces PDS) aglutinaba prácticamente el 60 % del voto popular en la región. Hoy, esa hegemonía ha quedado reducida a cenizas. Las proyecciones actuales dejan al SPD, a La Izquierda y a los ecologistas empatados en un irrelevante 9% de apoyo cada uno.