Los sondeos, que parecían exagerar, se quedaron cortos. AfD, uno de los partidos más radicales del espectro de las extremas derechas europeas, rompió este domingo todas las barreras. Si al cierre del domingo es difícil decir si tocará el poder, porque le faltan 4 escaños en un Parlamento de 83, lo que sí se puede decir ya es que obtiene, superando el 44%, el mejor resultado de un partido de extrema derecha en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Ese 44% en Sajonia-Anhalt supera en 20 puntos la media actual de los partidos de extrema derecha en la Unión Europea, porque si en algunos países sube, en otros ya empieza a bajar.AfD (siglas en alemán de ‘Alternativa por Alemania’) se fue hasta el 44% y 39 escaños. Crece desde el 23,2% de hace cuatro años, arrasando a los conservadores de la CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, que caen del 37,1% al 17,4%. El resto (socialdemócrata, extrema izquierda y ecologistas) apenas consiguen no seguir cayendo y están los tres entre el 8,6% y el 9,2%. La clave de la futura gobernabilidad la tiene BSW, un nuevo partido surgido como escisión de la extrema izquierda de Die Linke.BSW es lo que en el vocabulario político europeo se denomina “rojipardo”, un partido supuestamente de extrema izquierda pero que defienden prácticamente lo mismo que los más radicales de extrema derecha. En esta elección había advertido que rompería el cordón sanitario y que no haría bloque contra AfD. Si entraba en el Parlamento (entra al superar la barrera del 5,0%) dejaría gobernar a AfD. Pero anoche nada estaba tan claro y sus líderes rechazaban haber tomado una decisión.El presidente regional saliente, Sven Schulze, conservador, tendrá que buscar un acuerdo de todos los partidos para frenar a AfD si BSW no le permite gobernar. Después de los primeros sondeos a pie de urna dijo: “Los ciudadanos nos han enviado una señal”, dijo Schulze, cuya cabeza pende de un hilo.AfD y BSW tienen muchas cosas en común, pero sobre todo su odio a todo lo que tenga que ver con la Unión Europea y su comprensión para todo lo que tenga que ver con las intenciones expansionistas de la Rusia de Putin hacia Ucrania.AfD se vio también impulsada por la popularidad de su candidato, Ulrich Siegmund. Cuando el semanario ‘Der Spiegel’ publicó su foto en portada con el texto “el hombre más peligroso de Alemania”, el partido no pudo alegrarse más.La CDU es la segunda fuerza, pero el resultado abre una vía de agua en el partido de Merz y supone un golpe muy duro para la estabilidad del jefe del Gobierno. La crisis que deja este resultado será nacional y a Merz, salvo una reacción muy rápida en las urnas en otras regionales en dos semanas, le espera un calvario político.Merz, a quien su partido escondió durante la campaña porque sabía que le hacía perder más que ganar votos, ha sido víctima en los últimos meses de rumores internos de su propio partido sobre la posibilidad de buscarle ya un sucesor como jefe de Gobierno, apenas año y medio después de llegar al poder. Es una situación inédita en un partido que vivió apaciblemente durante décadas con Helmut Khol y después con Angela Merkel.El contexto geográfico y económico es también importante en esta elección regional.Sajonia-Anhalt está situado en el corazón de la antigua República Democrática Alemana, la parte comunista y autoritaria anterior a la reunificación de 1990. Como el resto de la zona oriental, tras la reunificación sufrió una política económica que llevó a una dura desindustrialización, sufrió un éxodo demográfico masivo hacia el oeste y lleva décadas intentando acercarse económicamente al oeste del país. Aún así, sigue siendo el lander más pobre del país. Sus ciudadanos se sienten “de segunda”. Esas regiones son también las que han visto en los últimos años el mayor crecimiento del AfD, precisamente donde hay menos inmigrantes.El desempleo es relativamente bajo (8%, aunque la media nacional es del 3,7%) y las infraestructuras y servicios sociales son mucho mejores que antes de la reunificación, pero la brecha salarial, de pensiones y de bienestar no cierra. AfD explota esas diferencias para vender que a los alemanes del este se les deja de lado.Sajonia-Anhalt lleva años funcionando como un laboratorio del hundimiento de los partidos centristas alemanes, que son además los europeístas y los que defienden que se plante cara a Moscú. En las elecciones de 2021 en la región, la CDU llegó al 37,1% y AfD subió hasta el 20,8%. Die Linke (izquierda prorrusa, eurófoba, pero contraria a pactar con la ultraderecha) alcanzó el 11%, los socialdemócratas del SPD el 8,4%, los liberales de FDP el 6,4% y los Verdes el 5,9%. Socialdemócratas, liberales y verdes sostuvieron a un presidente conservador. Ayer ese escenario saltó por los aires.Afd no es simplemente un partido más conservador. La Oficina de Protección de la Constitución (el servicio secreto interno) clasifica al partido como extremista y como una amenaza para la democracia desde 2023. Así, al debate en los últimos años se añade un aspecto jurídico que los socialdemócratas impulsan con fuerza desde hace meses: el debate sobre la oportunidad de ilegalizar al partido. Partidos de extrema derecha europeos se escindieron en el Parlamento Europeo para formar otro grupo en el que no estuviera AfD porque su compañía era políticamente tóxica.AfD no quiere una política migratoria más dura. Su pretensión va mucho más allá, aunque en Sajonia-Anhalt no haya competencias en política migratoria pues son nacionales. AfD defiende lo que las extremas derechas europeas llaman “remigración”: la deportación de todos los extranjeros o descendientes de extranjeros aunque tengan nacionalidad de un país europeo con el criterio del color y la fe, la deportación de decenas de millones de europeos de origen árabe, africano, oriental o latinoamericano si son de raza negra.Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, dijo al diario ‘Die Welt’: “Personalmente, estoy consternado por el resultado de estas elecciones. Un partido clasificado como de extrema derecha está a un paso de gobernar en solitario un Estado alemán”.PB