0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialAlternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha, ha ganado las elecciones al Land de Sajonia-Anhalt, en la Alemania del este. Lo ha hecho con un 44% de los votos, cerca de la mayoría absoluta y tras una participación que roza el 80%, el más alto de la historia de la región. La AfD ha sido eficaz al mismo tiempo de proveer una expresión política al malestar existencial del este de Alemania pero que se está extendiendo por todo el país. Si en esta ocasión no gobierna, tendrá otras ocasiones para hacerlo; en Sajonia-Anhalt o por todas partes. Por eso, es crucial que el resto de partidos gestionen los resultados de estos comicios haciéndose las preguntas adecuadas.Primero, cómo evitar que el Brandmauer (cordón sanitario) se convierta en la única respuesta de los partidos democráticos al ascenso de la extrema derecha. En Sajonia-Anhalt se han visto sus límites. Primero, facilita la campaña de la extrema derecha reforzando su carácter antisistema y le permite presentarse como una víctima, haciendo notar que el resto de partidos se oponen a la voluntad popular de dejarlos gobernar. Segundo, un cordón sanitario que implique todos los partidos, desde el centroderecha de la CDU hasta la izquierda radical de Die Linke, solo unidos en contra de la extrema derecha tiene riesgos, porque deja como único partido de oposición a la AfD. Un gobierno con el único objetivo de impedir el gobierno de los otros no es sostenible ni funcional; y seguramente acabará facilitando el camino a la AfD en esta u otras regiones.El cordón sanitario no puede ser un sustituto de la política, necesaria para ganar la confianza¿Por lo tanto, cómo gestionar estos resultados? ¿Es legítimo facilitar el acceso de la AfD al poder con la esperanza de que la responsabilidad de gobierno la desgaste, cuando el ejercicio del poder también podría normalizarla y reforzarla? No hay decisión política exenta de costes y riesgos, pero el Brandmauer ha dejado de ser una respuesta electoral suficiente. Ha contenido el acceso de la AfD al gobierno pero no su crecimiento social y político. Aplicarlo por sistema no hará desaparecer la extrema derecha si no se tienen en cuenta el resto de factores.Segundo, qué dicen estos resultados a las élites políticas en Alemania (y en todo Occidente). La CDU y el SPD han encabezado alternativamente todos los gobiernos federales desde la reunificación y, por lo tanto, no pueden eludir la responsabilidad. El contrato democrático entre partidos y ciudadanos se está rompiendo porque estos últimos confían cada vez menos en los primeros. El descrédito es letal para la salud de nuestras democracias y la reacción de los votantes es dar una patada al sistema, que en Sajonia-Anhalt se llama AfD pero que en Occidente tiene diferentes nombres y en todas partes cabalgan en un doble malestar.Uno tiene que ver con factores materiales: los ciudadanos notan en su bolsillo el impacto de todas las crisis a las cuales Alemania no había prestado bastanteatención, desde la desindustrializacióndel país a la falta de inversión pública.El otro tiene que ver con factores posmateriales que interpelan al papel que se ocupa en el mundo y las perspectivas de futuro. Las certezas cada vez más frágiles,la sensación de amenazas que se acumulan, desde Trump y Putin hasta el cambio climático, y la incapacidad de los partidos tradicionales de presentar planosde futuro realistas a la vez que esperanzadores proporciona una oportunidad ala extrema derecha para ofrecer refugioen un pasado que nunca existió del todo.El cordón sanitario no puede ser un sustituto de la política, puede ser necesario para proteger las instituciones pero no es una estrategia suficiente por recuperar la confianza ciudadana. Hay que preguntarse, pues, cómo los partidos tradicionales pueden servir mejor a la ciudadanía anteponiendo el interés general a largo plazo a las necesidades partidistas inmediatas. Pueden no coincidir, pero nos jugamos la democracia entendida como espacio de convivencia plural.
Las preguntas que hacerse, por La Vanguardia
Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha, ha ganado las elecciones al Land de Sajonia-Anhalt, en la Alemania del este. Lo ha hecho con un 44% de los votos, cerca de la mayoría absoluta y tras una participación que roza el 80%, el más alto de la historia de...













