El mitin del partido ultraderechista Demócratas de Suecia (SD) arranca pareciendo más un concierto de rock que un acto político. Sobre el escenario, suena a todo volumen una banda iluminada por un juego de luces y llamaradas que interpreta una canción compuesta y escrita, entre otros, por el líder de la formación, Jimmie Akesson. El público va ocupando el espacio, hay café y pastas de canela gratuitos, y bebidas energéticas para los numerosos asistentes, muchos de ellos todavía adolescentes sin edad de votar en las próximas elecciones generales, que se celebran el domingo. El ambiente es festivo, a pesar del aparatoso despliegue policial que acordona la plaza. Cuando termina la música, varios centenares de personas esperan la aparición de Jimmie Åkesson, el líder de la formación ultraderechista, que se ha convertido en la gran estrella de la tarde en Malmö.
SD ha apoyado durante los últimos cuatro años a un gobierno minoritario de centroderecha que ha impulsado profundos cambios políticos en el país escandinavo. Hasta el punto de que Åkesson afirma haber “ganado la batalla de las ideas” y considera que su formación merece formar parte del gobierno, un hecho del que no hay precedentes.
















