La feijoa, una fruta originaria del sur de Brasil, es poco conocida en su país de origen, pero triunfa en el extranjero, especialmente en Nueva Zelanda, uno de los mayores productores del mundo. De cáscara verde y pulpa con aroma a piña, la planta también es conocida como guayabo serrano y ya era consumida por los pueblos indígenas xokleng, kaingang y guaraníes antes de ser catalogada científicamente en 1856, en homenaje al naturalista Friedrich Sellow y al brasileño José da Silva Feijó.La expansión internacional comenzó con el botánico francés Édouard André, que llevó esquejes a Europa, y cobró fuerza en Estados Unidos con el viverista Francesco Franceschi, que promocionaba la fruta entre sus clientes. Desde allí, la feijoa llegó a comienzos del siglo XX a Colombia y Nueva Zelanda, donde se adaptó bien al clima y hoy se cultiva comercialmente.
"El desconocimiento de la fruta en Brasil se debe a la falta de estudios, de marketing y de una cadena productiva estructurada", afirma el investigador Rubens Nodari, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).
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