0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialNo ha habido en la Historia una tecnología con mayor capacidad de penetración mundial que la inteligencia artificial. Los PCs, internet y los móviles llegaron en épocas de transición que se extendieron a lo largo de varios años e incluso décadas. Con la IA, la aceleración es mucho mayor. Tres años y diez meses después de la llegada de ChatGPT, algo más de la mitad de la Humanidad (el 53%) ha accedido ya a la inteligencia artificial generativa. Un trabajo multidisciplinar de investigadores de varios países propone una analogía de la IA con los virus. El uso de los grandes modelos de lenguaje de IA “se propaga por las poblaciones, incrustándose en las prácticas cognitivas y culturales”, observa el estudio. La mala noticia es que lo peor parece no haber llegado todavía.El trabajo es fruto de la colaboración de científicos de ámbitos diversos, como la neurociencia, la biología, la física y la informática, de universidades de Estados Unidos, Japón, Italia y España. El investigador principal, Ricard Solé, de la Institució Catalana de la Recerca i Estudis Avancats (ICREA), explica a La Vanguardia que, si delegamos nuestra actividad cognitiva en la IA “estamos renunciando a algo que resulta muy interesante en neurociencia: leer un libro físico en particular, que sabemos que refuerza las conexiones neuronales y que, si no fuera por eso, no existirían”.Una de las consecuencias hacia las que nos encaminamos con la propagación de la inteligencia artificial, señala la investigación, es que “una vez que se cruza un umbral crítico, pequeños aumentos en la adopción pueden desencadenar rápidos cambios a nivel poblacional hacia una dependencia persistente, con pérdidas abruptas de competencia cognitiva”. Solé describe este proceso como “una trampa fantástica”. “Como IA, me propago fácilmente porque soy útil, realizo una tarea importante. Pero además de eso, provoco erosión cognitiva”, evidencia.La inteligencia artificial vista como un patógeno digital ReveUn ejemplo claro de este déficit en el proceso humano de la transmisión de conocimiento es que ahora existen muchos programadores que ya no saben o pierden la práctica de programar, por lo que se vuelven aún más dependientes de la IA en su trabajo. “Es algo que crea un bucle que nosotros hacemos una predicción de que existe una especie de punto de inflexión, en el que el sistema pasa rápidamente a un estado en el que gran parte de la población pierda esta capacidad”, comenta Ricard Solé.¿A qué distancia estamos de ese punto crítico en el que tendremos una dependencia cognitiva de la IA? La investigación indica que “hay razones muy sólidas para esperar que este proceso se produzca”. Pero no está todo perdido. El trabajo también propone “una especie de inmunización”. Hay que recordar, que cuando nos enfrentamos con virus trabajamos siempre para intentar encontrar vacunas. En este caso, la forma de vacunarse sería recurrir a instituciones sólidas, como la educación y las bibliotecas. El fomento real de la lectura puede crear los antivirus que nos protejan.En el trabajo se comparan a los grandes modelos de lenguaje con agentes infecciosos y se desarrolla un modelo poblacional de su propagación que está basado en enfoques matemáticos de la epidemiología. El grupo de investigadores está llevando a cabo ahora un estudio de la red lingüística para cuantificar estos procesos. Los datos reunidos deberían servir para hacer una predicción sobre cuándo se puede cruzar ese límite a partir del cual se crea una dependencia cognitiva persistente.El efecto sobre el proceso cognitivo afecta al acceso social a la información MagnificEl desarrollo de la tecnología digital a lo largo de un proceso de unos 70 años nos ha llevado a asimilar conceptos biológicos para procesos artificiales. La metáfora empleada en este caso se asoció un equivalente tecnológico que hoy entiende todo el mundo: los virus informáticos, estructuras de información que se autopropagan, se introducen en un huésped y modifican su funcionamiento. ¿Cómo nos afectaría como sociedad la caída en una renuncia cognitiva persistente en el tiempo? Aunque no es seguro que nos enfermemos, probablemente es mejor empezar a vacunarnos ya.· Google alerta de ciberataques con IA. El Grupo de Inteligencia sobre Amenazas de Google publicó ayer su informe de seguimiento de amenazas del tercer trimestre, en el que se revela que los ciberataques basados en IA han pasado de la asistencia a la automatización. El informe concluye que la “latencia del factor humano” se ha reducido drásticamente, lo que ha acortado el tiempo necesario para llevar a cabo ciberataques y defenderse de ellos.· OpenAI asombra con su modelo GPT-6 Astra. OpenAI ha presentado su modelo más potente hasta la fecha, GPT-6 Astra, el mismo cuyo lanzamiento suspendió hasta conseguir garantizar la seguridad. La compañía que lidera Sam Altman ha explicado que el razonamiento escrito de Astra es más difícil de supervisar que el de sus modelos precedentes al evaluar explícitamente su capacidad para eludir la supervisión. OpenAI lo atribuye a que el modelo puede resolver problemas en menos pasos y no necesita anotar cada proceso de pensamiento en tareas más sencillas para analizarlas. En resumen es más inteligente.Lee también· La UE pide a los laboratorios de IA que expliquen su seguridad. La Comisión Europea ha hecho uso por primera vez de sus nuevas competencias de la Ley de IA para solicitar información a los principales laboratorios de inteligencia artificial sobre ciberseguridad, seguridad y cumplimiento de los derechos de autor. La medida se produce tras una serie de incidentes de ciberseguridad en varios laboratorios durante este verano. La comisión no descarta aplicar la ley también a los modelos no publicados que los desarrolladores utilizan sólo de forma interna.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)