NoticiaAlto Vista Winery desafía las condiciones áridas de la isla y ofrece a los viajeros una experiencia que combina naturaleza, vino, ron y gastronomía.Alto Vista Winery es uno de los pocos proyectos vitivinícolas del Caribe y propone un recorrido que une paisaje, producción local, vinos, ron y gastronomía. Foto: Edwin Caicedo - EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD08.09.2026 17:45 Actualizado: 08.09.2026 18:09
Cuando una persona piensa en vino, quizá lo primero que viene a su mente puede ser Burdeos (Francia), capital de los tintos, donde se cultivan algunas de las mejores cosechas de Cabernet Sauvignon y Merlot del mundo; o bien en la Toscana italiana, donde las colinas medievales, castillos y viñedos son el escenario de los Chianti y el Brunello di Montalcino. Si es latinoamericano, quizá la imagen que llegue sea la del Valle de Uco (Argentina), del Valle del Maipo (Chile) o de la rústica Sonoma (Estados Unidos), donde resaltan los Chardonnay y el Pinot Noir.Pero, sin duda, en lo último en lo que pensaría es que en una paradisiaca isla caribeña, en medio de cactus, desierto y playas azules, puede encontrar una cava de vino. Ese es el gran atractivo de Alto Vista Winery, una de las pocas bodegas vinícolas del Caribe y la única de Aruba. LEA TAMBIÉN El proyecto ofrece recorridos por sus terrenos y la montaña. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOAllí, el vino aparece donde menos se esperaría. En una isla caribeña, en medio de la montaña más alta de la isla, que difícilmente alcanza los 100 metros sobre el nivel del mar, y donde el contraste del sol, la sal, el calor y los cactus son el punto de partida de una experiencia que lleva a los visitantes a caminar por el viñedo y la montaña, conocer una destilería de ron y terminar frente a una mesa con una copa, cócteles y maridajes.Caminar entre el viñedoLa visita permite entender que el atractivo de este proyecto no está únicamente en lo que termina dentro de la copa, sino en descubrir cómo fue posible producirlo en un lugar donde hacerlo supone enfrentarse a condiciones muy diferentes de las regiones tradicionales del mundo del vino. Y entonces aparecen las vides.Las hileras de plantas de uva crecen en un escenario que, a primera vista, parecería poco compatible con la producción de vino. No hay aquí grandes extensiones verdes como las que suelen asociarse con las regiones vitivinícolas tradicionales. Tampoco están las cuatro estaciones que marcan los ciclos de los viñedos de Argentina, Chile o Uruguay.Alto Vista Winery es precisamente el resultado de intentar producir vino bajo esas condiciones.La experiencia comienza caminando entre cactus, montaña, plantas de uva y la destilería. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOLa bodega se presenta como la primera y única bodega boutique de Aruba y como una estate winery: una propiedad que produce sus vinos a partir de uvas cultivadas en su propio viñedo. Pero la visita está pensada para ser mucho más que una cata. “Ofrecemos una experiencia inolvidable para todos los amantes del vino y a la gente que le gusta el ron”, explica Fernanda Jiménez, sommelier de Alto Vista Winery.El recorrido comienza con un paseo por el viñedo. La idea es que el visitante conozca directamente el terreno, observe las plantas y camine por una zona en la que la agricultura convive con la vegetación característica de Aruba. La caminata permite entender uno de los principales atractivos del lugar: el contraste.Por un lado están las vides; por otro, los cactus y el paisaje seco. Y alrededor aparece la montaña, mientras el Caribe se convierte en parte del escenario. La experiencia no consiste solamente en sentarse a probar una copa, sino en recorrer el lugar donde se desarrolla el proyecto y comprender las condiciones particulares en las que se producen sus bebidas. “Tenemos poca agua y días muy cortos, lo que impacta mucho en la producción”, cuenta Jiménez.Esas condiciones obligaron al proyecto a buscar soluciones propias. La ausencia de estaciones, además, hace que la producción no pueda analizarse exactamente bajo los mismos parámetros utilizados para evaluar los vinos de las grandes regiones vitivinícolas del sur del continente. LEA TAMBIÉN Este proyecto desarrolló una propuesta basada en un vino que surge en medio del sol caribeño. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPO“Esta es una isla del Caribe, no tenemos estaciones, por ejemplo, en los países productores de vino como Chile, Argentina o Uruguay, ellos sí tienen las cuatro estaciones. Entonces ahí ya es una diferencia muy grande”, explica la sommelier.La uva, sin embargo, es una planta con una notable capacidad de adaptación. Y en Alto Vista Winery el reto ha sido precisamente encontrar la manera de aprovechar esa capacidad en un entorno tan particular.Para fortalecer el proceso técnico, el proyecto cuenta con una enóloga procedente de Mendoza, Argentina, quien trabaja en la elaboración de los vinos y en la formación del equipo de la bodega.El resultado son cuatro referencias que forman parte de la degustación: un vino blanco, un rosado elaborado con un blend de 50 % tempranillo y 50 % syrah, un tempranillo 100 % y Encanto, un vino estilo Oporto. Este último, según Jiménez, se ha convertido en uno de los favoritos de los visitantes por su sabor dulce, ideal para cerrar las comidas.Pero el vino no es el único protagonista.La bodega familiar ofrece una experiencia que va más allá de probar vino. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPODel viñedo a la destileríaUna de las particularidades de Alto Vista Winery es que el proyecto nació también ligado al ron, el producto estrella del Caribe. El recorrido lleva a los visitantes desde los viñedos hasta la destilería, donde se conoce otra parte de la producción.La experiencia incluye una degustación de ron y un cóctel antes de pasar a la etapa final: la sala de degustación.Allí Jiménez conduce una experiencia de maridaje en la que los vinos se relacionan con diferentes preparaciones y sabores. “Después terminamos la experiencia en la sala de degustación de vinos conmigo, donde hacemos una experiencia de maridaje guiada”, explica.La propuesta permite que el visitante conozca las diferentes facetas del proyecto: primero el terreno, después el proceso productivo y finalmente la mesa.En la destilería es posible probar el ron que también producen en Alto Vista Winery. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOEse recorrido también ayuda a entender la dimensión familiar de Alto Vista Winery. La iniciativa fue impulsada por David Kock, un abogado que decidió emprender un proyecto que suponía enfrentarse a condiciones poco habituales para la producción de vino.La idea original estaba relacionada con una destilería de ron. Mientras esperaba los permisos necesarios para ponerla en funcionamiento, Kock conoció la experiencia de un proyecto de cultivo de uvas en Curazao que había cerrado. El conocimiento acumulado allí despertó su interés y terminó llevándolo a intentar desarrollar un viñedo en Aruba.El camino no fue sencillo.“Él tuvo que sortear muchos obstáculos en el camino para lograr tener el producto que tenemos hoy”, señala Jiménez. LEA TAMBIÉN Alto Vista Winery ofrece una experiencia que combina naturaleza, vino, ron y gastronomía. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOLa familia terminó construyendo un proyecto que hoy hace parte de una oferta turística de Aruba que busca mostrar que la isla puede ser mucho más que playa y entretenimiento nocturno.Aquí el visitante puede caminar, conocer una montaña, observar un cultivo, probar vino y ron y terminar alrededor de una mesa.Un vino que también cuenta la historia de la islaLa particularidad de Alto Vista Winery está, en buena medida, en que sus vinos no pueden separarse del territorio donde son producidos.No son vinos elaborados en una región tradicional que luego llegan a Aruba. Son bebidas que nacen de intentar adaptar una actividad agrícola a una isla del Caribe con poca disponibilidad de agua, temperaturas elevadas y condiciones diferentes a las de los grandes territorios vitivinícolas.Por eso Jiménez insiste en que no se trata de comparar directamente estos vinos con los producidos en las zonas clásicas. “No contamos con las mismas condiciones como para que nos juzguen de la misma manera”, dice.La apuesta, en cambio, está en desarrollar una identidad propia.Encanto, un oporto ideal para postres, es uno de los preferidos de los visitantes. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOY esa identidad también aparece en la experiencia gastronómica. Entre los vinos de la casa, Jiménez destaca el rosado y Encanto, especialmente cuando se combina con postres.Su recomendación tiene incluso una combinación concreta: un volcán de chocolate con el vino estilo Oporto. “Ahí no te lo olvidas nunca más de ese vino”, asegura.Al final del recorrido, la sensación es que Alto Vista Winery funciona como una pequeña síntesis de la Aruba que busca descubrir nuevas formas de atraer viajeros: naturaleza, gastronomía, paisaje, producción local y experiencias. LEA TAMBIÉN Recorrer los terrenos de la bodega bajo el sol caribeño de la tarde es parte de la experiencia. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPO“Esta es una experiencia única en la isla, está pensada para que la gente la disfrute desde el principio a fin”, afirma Jiménez.Una experiencia que comienza en un paisaje que parecería imposible para un viñedo y termina demostrando que, en el Caribe, también hay espacio para una copa de vino.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








