Todas las crisis tienen sus beneficiarios. Ceuta vive en la incertidumbre, pero ya emergen dos favorecidos, a su pesar: el presidente Juan Vivas –“si hoy hubiese elecciones, arrasaría”, dice un empresario– y las administraciones de lotería, que no paran de recibir pedidos de toda España. La cruz la cargan los funcionarios peninsulares que adquirieron un piso mediante hipoteca. Temen haber hecho un mal negocio...“No paran de llamarnos de la península. Aún no tenemos cifras, pero el aumento de ventas para el sorteo de Navidad es considerable”, señala Jorge Sevilla, cuya bisabuela fundó esta administración de lotería de la calle Real, rebautizada como La Caballa de la Fortuna, donde a la mínima se forma cola. Que no haya tocado nunca el gordo en Ceuta aumenta la ilusión...Cosas de España: los números 30726 y 31726 –fecha del asalto marroquí– “están agotados”, señala este administrador del único sector comercial ceutí al que la crisis está beneficiando.Hoy vuelven a las aulas 12.870 alumnos entre la psicosis de muchos padres, el despliegue militar en los accesos y el presagio de que la supuesta normalidad pueda saltar por los aires al más mínimo incidente.“Los números 30726 y 31726 del gordo se han agotado y de toda España nos llueven pedidos”, dice un lotero“Cuando alguien me dice que nos van a echar a patadas de Ceuta, yo les digo que antes las daremos nosotros a quienes nos quieran sacar de aquí. Saldremos adelante”, señala en su despacho la consejera de Hacienda de Ceuta, Kissy Chandiramani, hasta las trancas ceutí y la primera española hinduista diputada en Las Cortes (aunque sólo 19 días, “porque el PP no podía sacar adelante los presupuestos... como ahora, ¿no?”.Para la consejera de Hacienda, Ceuta sólo necesita una cosa y no son ayudas o subvenciones: “el retorno de todos los que entraron ilegalmente. Si no volvemos a la normalidad, por más ayudas que lleguen no servirán de nada”. En terminos similares se expresan las asociaciones de empresarios y comerciantes.Uno de los sectores cuya actividad se ha estancado es el inmobiliario. En contra de lo que podría pensarse, Ceuta nunca fue barata en lo que a vivienda se refiere. “Por dos razones: un sobrecoste del material del 10% respecto a la península y por la falta de suelo” (Ceuta tiene una superficie de 20 kilómetros cuadrados), señala un destacado agente inmobiliario, Premi Mirchandani, otro ceutí hindú relevante en la vida de la ciudad. “¿Desplome del sector? No hay tal, existe sensación de miedo y eso congela las compras. Sólo he tenido un caso –y gestiono muchos– de un matrimonio ceutí jubilado cuyos hijos viven en la península y que ha decidido vender su casa sin esperar al 2027”. Mirchandani informa que un piso céntrico en Ceuta de tres habitaciones ronda los 375.000 euros y los de dos los 280.000. Y niega rotundamente que el sector se desplomase un 30% en agosto.Las percepciones son libres, como el miedo o ese mal fario de muchos ceutíes de que “aquí va a pasar algo gordo, ojalá me equivoque”. La percepción de Pedro S., un funcionario sevillano de los juzgados, con dos hijos y catorce años laborales en Ceuta, es de que no ha hecho un buen negocio al adquirir un piso –hipoteca mediante–, tras algunos años de alquiler. “A ver quien me compra ahora un piso con esta invasión y la incertidumbre”. Ya parece caballa porque tampoco se lo toma como asunto de vida o muerte o algo que le impida dormir.Muchos funcionarios peninsulares que han adquirido pisos con hipoteca temen haber hecho un mal negocioLos funcionarios peninsulares son un perfil no sólo inmobiliario, sino de gran grueso social en Ceuta. Desde médicos a jueces, policías a registradores de la propiedad. Los complementos salarios son atractivos, la costa malagueña está a una hora en ferry y Ceuta tiene algo de diamante en bruto, con sus playas, una cocina con buen producto y barata y un ritmo de vida razonable. “En Ceuta decimos llegan llorando –creen que es el fin del mundo– y se van llorando”, comenta la consejera de Hacienda.De repente, en 24 horas, la ciudad autónoma vio como su forma de vida saltaba por los aires y aún hoy, casi cuarenta días después, las noches ya no son para salir a tapear, sino para recogerse en casa.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.
Ceuta: pisos a la baja, lotería por las nubes
El sector inmobiliario de la ciudad autónoma se ha paralizado mientras que los loteros no dan abasto con la venta de décimos











