Desarrollar capacidades financieras es un desafío para los ecuatorianos. Un estudio analizó a más de 4.000 personas y determinó que el 70 % de los encuestados presenta brechas en este sentido. Además, el informe confirmó que las mujeres -especialmente las más jóvenes-, la población rural y las personas de menores niveles socioeconómicos enfrentan más dificultades para comprender conceptos financieros, planificar sus gastos, ahorrar y pagar sus obligaciones a tiempo. Esas son las principales conclusiones de la investigación denominada Más allá del diagnóstico: capacidades financieras y perfiles de la población ecuatoriana, que fue presentada a inicios de septiembre. PublicidadEl informe fue elaborado por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), con base en el Diagnóstico de Capacidades Financieras 2025, que incluyó 4.622 encuestas a escala nacional bajo una metodología aplicada en varios países por la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.Para retratar de mejor manera la situación, los investigadores segmentaron a los encuestados en cuatro perfiles de acuerdo con sus conocimientos, hábitos y planificación.De tal manera que los grupos quedaron así: PublicidadPublicidad30 % de los encuestados están dentro del perfil fuerte, que combina conocimientos financieros y buenos hábitos.27 % de los consultados tienen un perfil medio (práctico), el cual representa a quienes administran adecuadamente su dinero, aunque tienen conocimientos limitados. 21 % tiene un perfil medio (teórico), porque conocen de finanzas pero no siempre aplican lo aprendido.22 % posee un perfil débil, porque presentan dificultades tanto en sus conocimientos como en el manejo de sus recursos.El estudio señala que aunque el perfil fuerte es el grupo más numeroso, el 70 % restante presenta algún tipo de brecha respecto de sus capacidades financieras.Los resultados muestran que desarrollar solo una parte de las capacidades (por ejemplo, tener conocimientos, pero no aplicarlos) no se traduce en un mayor acceso financiero. En ese sentido, Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD, mencionó que “para alcanzar un verdadero bienestar, es indispensable un desarrollo equilibrado que combine conocimientos con comportamientos clave, como planificar, ahorrar y evaluar la capacidad de pago”.No obstante, advirtió la directora, una persona puede ser responsable con sus recursos y aun así enfrentar barreras debido a ingresos inestables, informalidad laboral o un entorno económico adverso.Al examinar los perfiles se evidencian brechas marcadas por género, edad y territorio.Las mujeres representan el 56 % del grupo con mayor rezago, frente al 44 % de los hombres.PublicidadLa relación está estrechamente asociada a las desigualdades del mercado laboral y la carga de cuidados no remunerados, anota la RFD.Por edad, el 33 % de quienes tienen un perfil financiero débil son jóvenes entre los 18 y 25 años. Y apenas el 17 % de quienes logran obtener los mejores resultados se encuentran en este grupo etario.Les afectan la inestabilidad laboral y las barreras educativas; las mujeres de entre 18 y 39 años son quienes sufren de manera crítica por estas limitaciones.Respecto del territorio, quienes viven en el campo tienen desventajas más amplias.El estudio revela que solo el 19 % de las personas con buenos resultados financieros pertenece a la ruralidad; en contraste, la población rural representa el 31 % del grupo con mayor rezago. Las distancias a los puntos de atención y la baja conectividad explican gran parte de esta brecha, anota el informe.El nivel de ingresos fue otro de los elementos que se consideraron en el análisis. Si bien los ingresos menores aumentan la vulnerabilidad, uno de los hallazgos del estudio de la RFD fue que existen dificultades financieras en todo tipo de hogares, incluyendo a los de ingresos medios y altos.Los hábitos diarios son más determinantes que la educación formal, aclara el informe, tomando en cuenta que el 32 % de las personas del grupo más débil tienen estudios superiores.Según la investigación, el país se encuentra por debajo de los niveles óptimos en tres indicadores nacionales evaluados: capacidades, inclusión y bienestar.La RFD explica que el bajo nivel de bienestar impacta en la economía diaria. Tener acceso al sistema financiero no es garantía de estabilidad económica.De ahí que, si bien el 84 % reportó tener algún producto de ahorro, inversión o jubilación, solo el 28 % llega a fin de mes con excedentes (le sobra dinero). El 49 % tiene productos de pago, el 38 % cuenta con crédito y el 22 % dispone de seguros.La directora de la RFD observó que “la educación financiera necesita ir más allá de enseñar conceptos”. Puntualizó que no hay una solución única para todos los casos: algunas personas necesitan fortalecer conocimientos y otras requieren herramientas para convertir lo aprendido en mejores hábitos y decisiones. Por ello, la investigación sugiere priorizar acciones hacia mujeres, jóvenes, hogares de menores ingresos y población rural, fortaleciendo la coordinación entre las instituciones vinculadas a la educación, el empleo y la protección social. (I)
Estudio revela que el 70 % de las personas tiene brechas en capacidades financieras
Los jóvenes, las mujeres y la población de sectores rurales son los grupos más vulnerables, señala informe de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo.







