Solo el 27% de los créditos productivos del Sistema de Banca para el Desarrollo beneficia a mujeres en Costa Rica. (Imagen Ilustrativa Infobae)El acceso a productos y servicios financieros en Costa Rica todavía presenta marcadas brechas de género, según el IV Informe de Brechas Financieras divulgado recientemente. El documento expone que, a diciembre de 2024, solo el 27% de los recursos crediticios del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) se destinaron a mujeres, mientras el 73% fue para hombres, perpetuando la desigualdad en la distribución de oportunidades para el emprendimiento y la autonomía económica.El informe detalla que las mujeres recibieron ₡164,269 millones (USD 357 millones) en créditos productivos, frente a ₡370,399 millones (USD 803 millones) otorgados a hombres. Aunque las mujeres presentan un comportamiento de pago similar e incluso levemente mejor en morosidad, la diferencia en montos y acceso a sectores estratégicos como construcción o transporte persiste. Solo el 1% de los recursos para construcción y el 3% para transporte se asignaron a mujeres, lo que evidencia exclusión en ámbitos tradicionalmente masculinizados. La brecha se extiende también a los avales, donde las mujeres abarcan el 39% de las operaciones, a pesar de la existencia de leyes y políticas afirmativas orientadas a incentivar la equidad en el acceso al crédito.PUBLICIDADEn contraste, los programas de capital semilla muestran mejores resultados: el 52% de los emprendimientos apoyados por esta vía corresponde a mujeres, con una asignación promedio de ₡5,8 millones por proyecto. Estos datos reflejan el impacto de acciones afirmativas en etapas iniciales del emprendimiento, aunque la cobertura territorial sigue siendo un reto, ya que solo el 47% de los recursos se destinan a proyectos fuera de la Región Central y la participación femenina en sectores de exportación es limitada (6.42%).El 52% de los emprendimientos apoyados con capital semilla corresponde a mujeres, aunque la cobertura sigue siendo desigual fuera de la Región Central. (Imagen Ilustrativa Infobae)El informe también analiza el acceso y uso de seguros. Las brechas son notorias en los ramos de accidentes, salud y seguros empresariales, donde la participación masculina supera a la femenina hasta en 36 puntos porcentuales. Las mujeres destinan mayores montos a pólizas de salud y accidentes, probablemente por coberturas relacionadas con maternidad y prevención, pero la cobertura empresarial sigue siendo baja. Un problema estructural adicional es que el 22% de las pólizas no registra el sexo del asegurado, dificultando el diagnóstico y el diseño de estrategias inclusivas.PUBLICIDADEn el sistema previsional, las brechas persisten en todos los pilares. Las mujeres solo representan el 41.2% de las afiliaciones en regímenes básicos y reciben, en promedio, pensiones un 30.8% inferiores a las de los hombres. Estas desigualdades se explican por factores estructurales como menor tiempo de cotización, interrupciones ligadas a tareas de cuido y alta informalidad en el empleo femenino.El estudio advierte que, aunque la Estrategia Nacional de Educación Financiera ha beneficiado a más de 1,8 millones de personas desde 2019, la falta de datos clasificados por sexo limita el monitoreo efectivo de avances en la equidad. De los registros disponibles, las mujeres son mayoría en la cobertura, pero todavía no hay evidencia clara sobre la igualdad de contenidos y resultados.PUBLICIDADEn el sistema de pensiones, las mujeres reciben un promedio mensual un 30,8% inferior al de los hombres. (Imagen Ilustrativa Infobae)En el mercado de valores, la participación femenina en operaciones de la Bolsa Nacional de Valores ronda el 46%, pero el volumen promedio transado por mujeres sigue siendo menor. En custodia, las mujeres mantenían saldos superiores a los hombres hasta 2023, aunque en 2024 la tendencia se revirtió.El informe concluye que la autonomía económica de las mujeres y la reducción de la feminización de la pobreza solo será posible con reformas estructurales, productos financieros inclusivos, educación con perspectiva de género y un ecosistema que promueva el liderazgo femenino en la economía nacional.