Jóvenes de Costa Rica destinan menos del 10% de sus ingresos al ahorro, según la información divulgada en el marco del Día Internacional de la Juventud. (Imagen Ilustrativa Infobae)En Costa Rica, aprender a administrar el dinero sigue siendo uno de los retos para las nuevas generaciones. Aunque el ingreso al mercado laboral suele representar un paso hacia la independencia económica, especialistas advierten que muchos jóvenes llegan a esa etapa sin hábitos sólidos de ahorro, planificación y uso responsable del crédito.Uno de los datos que evidencia este desafío es que las personas jóvenes destinan menos del 10% de sus ingresos al ahorro, según la información difundida en el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora este 12 de agosto.La situación ha llevado a entidades vinculadas con el sector financiero a insistir en la importancia de comenzar la educación financiera desde la niñez y no esperar hasta que una persona reciba su primer salario para enseñarle cómo administrar sus recursos.PUBLICIDADLa Encuesta Nacional de Capacidades Financieras, desarrollada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) con apoyo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evidencia que las personas jóvenes presentan menores niveles de planificación financiera y una menor tendencia a ahorrar de manera constante frente a otros grupos de edad.Para especialistas de Coopecaja, estos resultados refuerzan la necesidad de que las familias conviertan el manejo del dinero en un tema cotidiano dentro del hogar.“La educación financiera no consiste únicamente en aprender a ahorrar. También implica comprender el valor del dinero, planificar metas, diferenciar entre necesidades y deseos, utilizar responsablemente los productos financieros y desarrollar habilidades que permitan construir un futuro económico más estable”, explicó Sujeyny Gamboa, jefatura de Relaciones Corporativas de Coopecaja.PUBLICIDADUno de los primeros aprendizajes recomendados consiste en entregar a los menores una mesada fija, ya sea semanal o quincenal, y permitirles administrarla con acompañamiento. La intención es que puedan experimentar las consecuencias de sus decisiones financieras dentro de un ambiente seguro.Si un menor gasta todo su dinero y posteriormente no cuenta con recursos para realizar otra compra, los especialistas recomiendan evitar solucionar inmediatamente el problema entregándole más dinero. La experiencia puede convertirse en una lección práctica sobre planificación.Otro método consiste en dividir el dinero en tres categorías: gastar, ahorrar y compartir. Los padres pueden utilizar sobres, recipientes o incluso herramientas digitales para que los menores observen cómo se distribuyen sus recursos.PUBLICIDADTambién se plantea incentivar el ahorro mediante metas específicas. Si un niño o adolescente quiere comprar un videojuego, una bicicleta u otro artículo, los padres pueden establecer un mecanismo mediante el cual aporten una cantidad proporcional una vez que el menor alcance su objetivo. La finalidad es relacionar el ahorro con una recompensa concreta.El cuarto hábito es acercar a los menores al sistema financiero. Coopecaja recomienda llevarlos a abrir su primera cuenta de ahorro o tarjeta de débito, permitiendo que sean ellos quienes hagan preguntas y participen en el proceso.La educación debe incluir conversaciones constantes sobre el valor del dinero, las necesidades, los deseos y la planificación.Especialistas recomiendan que la educación financiera comience desde la niñez, mediante prácticas sencillas como administrar una mesada y establecer metas de ahorro. (Imagen Ilustrativa Infobae)Los especialistas sostienen que la educación financiera no debería comenzar únicamente cuando una persona recibe su primer salario. Por el contrario, buena parte de los comportamientos económicos se construyen a partir de lo que los niños observan en sus hogares.PUBLICIDADComparar precios antes de comprar, establecer prioridades, hablar sobre el presupuesto familiar y separar dinero para ahorrar son conductas que pueden convertirse en referentes para las nuevas generaciones.“Cada decisión financiera que una persona aprende a tomar desde joven representa una oportunidad para construir un mejor futuro”, señaló Gamboa.El ahorro no es el único desafío. La llegada al mercado laboral también suele coincidir con el primer contacto de muchos jóvenes con las tarjetas de crédito, préstamos y otros productos financieros.La Asociación Bancaria Costarricense (ABC) recomendó a las nuevas generaciones informarse antes de adquirir compromisos y utilizar el crédito de acuerdo con su verdadera capacidad de pago.PUBLICIDAD“Cuando una persona joven empieza a utilizar productos de crédito, es importante que entienda que la línea que le ofrece una entidad financiera no representa un ingreso adicional ni dinero propio”, explicó Daniela Gutiérrez, economista de la ABC.La especialista recordó que el crédito es una herramienta de liquidez temporal que tiene un costo y debe utilizarse considerando los ingresos, gastos fijos, ahorro y posibles imprevistos.Entre las recomendaciones se encuentra pagar de contado antes de la fecha límite, mantener un nivel prudente de utilización de las tarjetas, automatizar pagos o activar alertas para evitar atrasos y revisar el historial crediticio al menos una vez al año mediante la SUGEF.PUBLICIDADLa SUGEF y la OCDE han identificado menores niveles de planificación financiera y una menor tendencia al ahorro constante entre las personas jóvenes. (Cortesía: universidad de Costa Rica)Los especialistas también identifican varias prácticas que pueden generar problemas durante los primeros años de independencia económica.Entre ellas están confundir la capacidad de endeudamiento con la capacidad de pago, solicitar varios créditos en poco tiempo, fijarse únicamente en el monto de la cuota mensual, pagar solo el mínimo de una tarjeta y aceptar ser fiador sin conocer las consecuencias.El pago mínimo, por ejemplo, permite mantener una cuenta al día, pero el saldo pendiente continúa generando intereses. Una compra que inicialmente parecía manejable puede terminar convirtiéndose en una obligación financiera de largo plazo.La ABC también advierte que utilizar simultáneamente varias líneas de crédito puede elevar el nivel de endeudamiento y dificultar el control de las fechas de pago.PUBLICIDAD“Construir una relación saludable con el crédito no significa evitarlo, sino aprender a utilizarlo de manera responsable”, agregó Gutiérrez.Para los especialistas, desarrollar estos hábitos durante la juventud puede tener consecuencias positivas a largo plazo. Un historial crediticio sólido puede facilitar posteriormente el acceso a financiamientos para vivienda, vehículos o emprendimientos, mientras que un comportamiento financiero responsable puede contribuir a obtener mejores condiciones de financiamiento.En un contexto donde menos del 10% de los ingresos de los jóvenes se destina al ahorro, el desafío no se limita a conseguir mayores ingresos, sino también a aprender desde temprano cómo administrarlos, establecer metas y utilizar responsablemente las herramientas financieras disponibles.PUBLICIDAD