Washington, (EFE).- La renuncia esta semana del secretario del Ejército, Dan Driscoll, (el más alto cargo civil en esa rama de las Fuerzas Armadas) se suma a una cadena de destituciones, salidas y bloqueos de ascenso que está inquietando incluso a legisladores republicanos ante la creciente concentración de poder del secretario de Defensa, rebautizado de Guerra, Pete Hegseth.
La salida en abril del jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy A. George, y la posterior dimisión de Driscoll se produjeron tras meses de informaciones sobre fricciones con Hegseth, en medio de críticas sobre la creciente crisis de liderazgo en el Pentágono.
«Insto al presidente (de los Estados Unidos, Donald Trump) a encontrar un nuevo líder para el Pentágono que retenga y potencie nuestro talento militar, en lugar de menoscabarlo», declaró el senador republicano Thom Tillis.
Durante el mandato de Hegseth también se produjo otra salida, considerada forzada, del general Christopher Donahue, jefe del Ejército de EE.UU. en Europa y África (USAREUR-AF).
The New York Times informó además de que el secretario de Defensa destituyó o bloqueó los ascensos de más de 80 generales y almirantes, entre ellos numerosos negros y mujeres, lo que afectó a cerca del 10 % de los altos mandos militares.













