Más allá de Irán, el Pentágono tiene otro frente abierto dentro de casa, y es igual de delicado. La purga del secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dejado vacíos puestos de liderazgo clave dentro del mando militar mientras el frente en Oriente Medio se recrudece para Estados Unidos. Posiciones críticas, como la de jefe del Estado Mayor del Ejército, o la Dirección del Equipamiento de las Unidades Terrestres (de la cual depende el abastecimiento de misiles Patriot) siguen vacías, en parte, por los despidos arbitrarios del secretario de Defensa.
“Lo que hace diferente este episodio en particular es que ha habido muchísimos cambios en los niveles más altos del liderazgo. No hay nadie allí que pueda cubrir el vacío cuando se elimina a la cúpula”, señala a elDiario.es Carrie A. Lee, investigadora sénior en Democracia y Seguridad del think tank German Marshall Fund.











