0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa semana pasada, el ministro Félix Bolaños pedía “respeto” para Marruecos. Se lo pedía al diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro en una comisión del Congreso. “Marruecos es un país con el que hay que colaborar y tener buenas relaciones de vecindad”. El lunes de esta semana, el presidente del Gobierno no tenía nada que reprochar a Marruecos. (Declaraciones de Pedro Sánchez a la cadena Ser).El martes, aviones de combate Eurofighter Typhoon del Ejército del Aire español sobrevolaban Ceuta en el curso de unas maniobras para afinar la coordinación entre la fuerza aérea y las unidades de artillería en tierra. Marruecos ha tomado nota.El jueves, Sánchez abría su comparecencia en el Congreso recordando que los leones que adornan la escalinata principal del Parlamento fueron fundidos con el bronce de los cañones requisados a los marroquíes en la batalla de Wad-Ras, en 1860, epilogo de la primera guerra de África. “Ceuta y Melilla serán españolas hasta el final de los tiempos”, dijo el presidente en su segunda intervención.Con septiembre llegan siempre los ajustes.“Cuando sea presidente del Gobierno mi primer viaje será a Marruecos. [Costumbre no escrita de los presidentes españoles, que Pedro Sánchez modificó en el 2018 viajando en primer lugar a París para entrevistarse con el presidente francés Emmanuel Macron], declaraba Alberto Núñez Feijóo el pasado 10 de agosto a la publicación digital OK Diario . En la misma entrevista añadía: “Tengo un absoluto interés en llevarme bien con Marruecos. Sólo le pido que me respete; yo le voy a respetar”. Apenas habían transcurrido diez días de la invasión de Ceuta, por decirlo en el lenguaje empleado esta semana por la derecha española en el Congreso.Cambia la música: aviones de combate españoles han sobrevolado esta semana CeutaQuedaba claro que el líder de la oposición no quería enemistarse con el régimen marroquí, porque sabe cuál es el papel que desempeña Marruecos en el control de la inmigración irregular y es consciente de los intereses económicos cruzados entre los dos países, intereses que cobran una especial importancia en Andalucía. Prestemos atención a la prudencia que viene mostrando estas semanas el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla . Diez días después de la invasión de Ceuta –seguimos utilizando el lenguaje hoy dominante–, el mensaje de Núñez Feijóo a Rabat era el siguiente: no quiero tensar la cuerda.Aún no habíamos entrado en la segunda fase de la crisis: el estallido de malestar en Ceuta. Sánchez aún no había cometido el error de aferrarse durante todo el mes de agosto a una vieja costumbre española cuando las cosas se ponen feas: impasible el ademán. Impasible el ademán en La Mareta de Lanzarote, residencia oficial de vacaciones. Estaba en contacto diario con sus ministros, pero no quiso moverse de sitio. Impasible el ademán, cometió el error de su vida.Lee tambiénEn el debate de esta semana, Feijóo ha empezado a ensayar la caligrafía anti-marroquí, sin recurrir a la letra gótica. Ha acusado a Marruecos de estar detrás de la avalancha humana y de someter a chantaje al actual presidente español, gracias al espionaje de su teléfono móvil en el 2021. “Yo seré un gobernante libre”, ha dicho.También Santiago Abascal tuvo su tiempo de paz con Marruecos. “Marruecos no es el enemigo, es una nación vecina con la que debemos tener una relación basada en el respeto”, declaraba el presidente de Vox en mayo de este año , después de que llegaran señales de Estados Unidos e Israel de un posible acercamiento a la reclamación marroquí de Ceuta y Melilla como represalia por la posición de España ante la matanza de Gaza y la guerra de Irán.Un avión Eurofighter del ejército español sobrevuela el Ceuta esta semanabeatriz martinez y kike romanAbascal ahora da por sentado que Marruecos está detrás de todo. Acusa a Sánchez de ser el embajador de Mohamed VI en España y propone que el Congreso acuse al presidente de “alta traición” y lo siente ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, activando el artículo 102 de la Constitución. La idea la lanzó en junio, antes de la crisis ceutí, el veterano jurista Pedro Cruz Villalón , expresidente del Tribunal Constitucional, gustó en círculos de opinión de Madrid, y Vox la hace ahora suya para lanzar un envite al PP: atrévete. Feijóo apuesta por otra vía: la instrucción abierta en la Audiencia Nacional por la juez María Tardón , ex concejal del PP en Madrid, podría llegar a la Sala Segunda del Supremo.Vox se mueve y muestra capacidad de maniobra en el otro lado del Atlántico. Acaba de conseguir que el presidente de la Heritage Foundation, principal laboratorio de ideas del trumpismo, apoye de manera explícita la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla, tal y como informaba el pasado viernes Javier Gallego en La Vanguardia .Septiembre es mes de ajustes. Después de reprender a España por los acontecimientos de Ceuta, el gobierno de Dinamarca acaba de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Dinamarca reconoce la potestad de Marruecos sobre el Sáhara a cambio de un convenio que abre la puerta a la devolución de inmigrantes marroquíes. Ello ayuda a explicar la actitud de la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen ante la crisis de Ceuta. Frederiksen tenía un plan: darle un bofetón a Sánchez y gustar a Marruecos.Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)