Holly Ratchford todavía no puede creer que el hombre que se mudó al complejo residencial que ella administraba llegara a ser acusado de participar en el día más oscuro de la historia reciente de Estados Unidos.

“Me resulta casi imposible conciliar la imagen de quién decía ser con quién es realmente. Todavía me cuesta asimilarlo”, comenta a la BBC.

El hombre, Omar al-Bayoumi —un saudita que entonces rondaba los 40 años—, se mudó al complejo de San Diego, California, junto a su familia en septiembre de 1999.

El nuevo residente del apartamento 152 del complejo Parkwood pronto se convirtió en un habitual de las fiestas en la piscina que organizaba Ratchford. “Siempre se mostraba muy alegre y sonriente”, recuerda, “y era sumamente amable”.

Meses más tarde, Bayoumi le presentó a Ratchford a dos hombres que parecían discretos y educados, y que también pasarían a ser sus vecinos.