Una segunda residencia o una vivienda vacía puede generar una imputación de renta en el IRPF aunque no esté alquilada ni produzca ingresos.
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Arnau Ruiz
Tener un apartamento en la playa, una casa de fin de semana o un piso heredado que permanece vacío puede aumentar la factura del IRPF aunque el inmueble no produzca ni un euro de alquiler. La causa es la denominada imputación de rentas inmobiliarias, una regla que obliga a incorporar a la declaración una renta calculada por Hacienda a partir del valor del inmueble.
El porcentaje no es, sin embargo, el impuesto que se paga. El resultado del cálculo se añade a la base imponible general y la repercusión final depende del resto de ingresos, de las circunstancias personales y de la tarifa aplicable en cada comunidad autónoma. La vivienda habitual, el suelo no edificado, los inmuebles en construcción y aquellos que no pueden utilizarse por razones urbanísticas están excluidos. Tampoco se imputa renta durante los días en los que el inmueble está alquilado o afecto a una actividad económica.








