Muchos de los actos que realizamos en nuestra vida tienen repercusiones fiscales. Incluso aquellos en los que suponemos lo contrario. Un ejemplo muy claro es el de la compra de una segunda residencia, esa casa que en ocasiones se adquiere en un municipio costero para disfrutar en vacaciones. Los expertos de TaxDown, asesoría legal en la gestión de impuestos, lo tienen claro: "Si tienes una vivienda vacía o segunda residencia, Hacienda te obliga a pagar impuestos aunque no genere ingresos". La clave está en el concepto de imputación de rentas.
Tal y como cuenta TaxDown en su página web, Hacienda presupone que el contribuyente que tiene una segunda residencia está ganando dinero con ello. "La Agencia Tributaria entiende que el simple hecho de tener una propiedad disponible ya supone una capacidad económica, y por eso te obliga a incluir esa 'renta ficticia' en tu declaración de la renta", señalan.
La Agencia Tributaria apunta en su Manual de Renta que tienen la consideración de rentas inmobiliarias imputadas aquellas que proceden de ser propietario o titular de un derecho real de disfrute o un derecho real de aprovechamiento de un bien inmueble siempre que no genere rendimientos del capital, no esté afecto a una actividad económica y no suponga la residencia habitual del contribuyente.









