0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial¿Qué pasa con el trauma de los exmarines destacados en Vietnam que fueron desproporcionadamente violentos hasta con la población civil del país asiático? Este punto de vista, ajeno a las películas de Hollywood sobre héroes y patriotas estadounidenses, lo introduce en la Mostra de Venecia un cineasta Shinya Tsukamoto, gran figura del underground y del cine de culto japonés (el autor de Tesuo: The Iron Man, de 1989) que, sin hablar ni una palabra de inglés, ha rodado Mr. Nelson, did you kill people? con actores estadounidenses como Geoffrey Rush y Rodney Hicks, conocido sobre todo como actor de Broadway.Lee tambiénEste último interpreta al verdadero ex marine Allen Nelson, de cuyo libro de memorias parte el intimista y descarnado film de Tsukamoto, que muestra con crudeza la espiral autodestructiva del protagonista. Es la historia de un afroamericano de Brooklyn que se alistó para escapar de la pobreza y la discriminación, pero que emprendió su gran batalla al regresar a casa, tratando de superar las atrocidades vividas y cometidas... hasta transformar su propia experiencia en un alegato contra la guerra y convertirse en activista por la paz.“Lo que se puede ver en mi película –dice Kahn– es que tenemos unos profesionales sanitarios extraordinarios”“No hemos visto la historia desde esta perspectiva –alegaba Hicks ayer–. Hay muchas películas sobre la guerra de Vietnam, pero no tenemos una que se centre en un veterano afroamericano y que no se limite a su experiencia como soldado. Además, aborda la enfermedad mental en relación con el estrés postraumático, y eso es algo que rara vez vemos cuando hablamos de la salud mental de la comunidad negra”.Tsukamoto presentó el film ayer en el Lido antes de que los fans le devoraran mientras subía a su taxi. “Espero que el trauma que dejo en el público conmocione a los jóvenes y les convenza de no ir a la guerra”, dijo. Este último título de su especie de trilogía sobre la guerra y el horror –en los títulos previos el director y guionista nipón abordó la segunda guerra mundial– coincidía en Venecia con la presentación, también a concurso, de 15-18 (A place to heal). El director francés Cedric Kahn en la alfombra roja de VeneciaEFEEste es un retrato ficcionado de la vida de los adolescentes de entre 15 y 18 años internados en una planta psiquiátrica de un hospital público francés. Lo defiende Cédric Kahn, conocido por dirigir dramas intensos y relatos basados en hechos reales ( El caso Goldman, 2023), que en esta ocasión se atreve con una troupe de jóvenes actores de gran vitalidad a los que lanza a interpretar diálogos vertiginosos aderezados con arrebatos de ira y comportamientos erráticos, acaso demasiado bien hilvanados teniendo en cuenta el contexto de vulnerabilidad y conflicto que se quiere recrear.La película evidencia que el sistema sanitario no es la solución definitiva a los problemas de los jóvenes, a veces descuidados por sus mayores, sino ese lugar seguro de tránsito hasta que se produzca un cambio, o ese despertar que les ha de permitir reconocer su trauma o expresar sus miedos.Tampoco es su primer objetivo lanzar un mensaje político al respecto. Según Kahn, el proyecto artístico no está dominado por la política. “Una película debe conservar siempre dentro de sí una forma de esperanza y de pensamiento positivo. Y de todos modos, creo que el Estado somos nosotros –dijo ayer el cineasta francés–. En un momento dado podemos esperarlo todo del Estado y reprochárselo todo. A mí lo que me gusta, y lo que todo el mundo ha podido ver en la película, es que hay unos profesionales sanitarios extraordinarios. Es evidente que el servicio público, en general, se sostiene gracias al talento, la dedicación y la conciencia profesional de las personas que lo hacen funcionar: profesores, médicos, jueces... Está muy criticado, evidentemente, y le faltan recursos. Seguramente existen fallos sistémicos. Pero no, no es una crítica al Estado”, concluyó.Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York