El llamado ‘marketing de influencers’ se enfrenta a un cambio de modelo en el que la confianza, la credibilidad y el criterio pesan cada vez más que el número de seguidores

Durante las últimas semanas, la supuesta “caída de los influencers” ha alimentado una conversación que va mucho más allá de las redes sociales: usuarios que cuestionan la sobreexposición publicitaria de algunos creadores, campañas que generan rechazo y marcas cada vez más pendientes del riesgo reputacional de asociarse a determinadas figuras. Pero, ¿están realmente perdiendo influencia los creadores de contenido? José Gabriel García, experto en estrategia digital y CEO de Agencia PHI, cree que el diagnóstico es más complejo. Más que una caída generalizada, se vislumbra el agotamiento de un modelo que durante años confundió audiencia con influencia y convirtió el número de seguidores en la principal medida del valor de un creador.

Ese cambio también está transformando las competencias necesarias para trabajar en un sector que se ha profesionalizado a gran velocidad. Ya no basta con tener una comunidad o saber generar contenido: hay que entender de marketing, analizar datos, conocer las reglas de la publicidad, gestionar una marca personal y, cada vez más, saber utilizar la inteligencia artificial. Pero García introduce además otro desafío: mientras la IA hace que muchos conocimientos técnicos estén al alcance de cualquiera, también empieza a sustituir algunas de las tareas que servían de puerta de entrada al sector a los profesionales jóvenes. La pregunta, entonces, ya no es solo qué significa ser influencer, sino qué significa ser un profesional de la influencia.