Roberto Ruiz Oliva |
Sevilla (EFE).- ‘Influencers’ o creadores de contenido afrontan una transformación ante una audiencia cada vez más exigente, que demanda contenidos más reales, especializados y menos vinculados a la publicidad, mientras las marcas siguen apostando por unas redes sociales donde credibilidad y confianza parecen ganar peso frente al número de seguidores.
El fenómeno de los influyentes se ha concebido en demasiados casos como una extensión del marketing digital que prioriza superficialidad y beneficio económico individual y que, más allá de entretener a seguidores que se cuentan por millones, no parece devolver conocimiento a la sociedad.
A pesar de las voces críticas que apuntan a la «caída de los influencers», Sergio Barreda, CEO de la agencia especializada Keepers, considera que hablar de un sector en declive supone «partir de una premisa equivocada».
A su juicio, el ‘influencer marketing’ está en constante evolución y profesionalización: pasó de blogs y fotografías a vídeos y contenidos aspiracionales y después a formatos más cercanos, donde entretenimiento y calidad ganan peso.














