An�lisis"La soledad del presidente, a nueve meses de las municipales y a once de las generales, qued� retratada en todo su esplendor"El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, durante el Pleno de ayer en el Congreso de los Diputados.EUROPA PRESSActualizado Jueves,
septiembre
22:56Audio generado con IACeuta quiere volver al 29 de julio, cuando era una ciudad normal. Y al presidente del Gobierno le gustar�a dar la vuelta a la flecha del tiempo y regresar a la tarde del s�bado 1 de agosto, cuando crey� que todos los que entraron en Ceuta ya hab�an salido. �Otra crisis que resuelve Pedro S�nchez�, certific� su ministro de Transportes.Ni Ceuta recuperar� la normalidad a corto plazo porque no hay plan con garant�as para sacar de all� a los inmigrantes irregulares que han colapsado la ciudad, ni Pedro S�nchez podr� volver a su s�bado que crey� de gloria y acab� siendo el comienzo de una ruina pol�tica. Los errores de apreciaci�n cometidos por el presidente del Gobierno, que durante al menos tres semanas de descanso vacacional crey� que la crisis se resolver�a sola y que los inmigrantes se ir�an por su cuenta, son un peso muerto en su mochila. Un peso del que no se puede librar. En el pleno de su comparecencia ante Congreso qued� claro que esta crisis es distinta de todas las dem�s. Su soledad parlamentaria qued� retratada en todo su esplendor. A nueve meses de las municipales y a once de las generales.Habr�a que preguntarse c�mo habr�a cambiado el cuento si el presidente del Gobierno se planta ante el Parlamento en la primera semana de agosto, anuncia una investigaci�n para saber qui�n fue el responsable del ataque contra la integridad territorial de Espa�a y presenta un plan para librar de la pesadilla a los ceut�es. Pod�a haberlo hecho sin dejar de disfrutar de su derecho al descanso, regresando inmediatamente a La Mareta despu�s de haber cumplido con su obligaci�n.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Defensa, Margarita Robles.AFPEspa�a entera cre�a desde el primer d�a que Marruecos ten�a la responsabilidad del ataque contra Ceuta. Salvo su presidente, que derrochaba entusiasmo y alabanzas hacia el pa�s vecino. Cuatro semanas hasta que se ha dado cuenta de que con ese relato inveros�mil no iba a ninguna parte. El lunes en la entrevista con Aimar Bretos a�n estaba en esa enso�aci�n. �Qu� pas� del lunes al jueves? Que nuestra colega Mar�a Peral public� en El Espa�ol un informe policial que relataba, negro sobre blanco, una terca realidad que desde Moncloa y el Ministerio del Interior se hab�a negado: la responsabilidad de Marruecos en la avalancha. Contra todo sentido com�n, Pedro S�nchez quiso hacernos creer que 80.000 personas pueden dirigirse a la frontera de un pa�s sin que la polic�a los aviste ni de lejos. La crisis de Ceuta ha puesto patas arriba la pol�tica espa�ola. Nadie estaba preparado para una cosa as�.Hace un par de semanas, el diputado Carlos Aragon�s, ex director de Gabinete del presidente Aznar, escribi� en La Vanguardia. �La cuesti�n sumaria es si el r�gimen democr�tico, un conjunto algo mayor que su Gobierno, est� en condiciones de hacerse cargo de Ceuta y Melilla, golpeadas como nunca desde el 30 de julio, en su voluntad de ser marcas territoriales europeas�. Es decir, si ser�amos capaces de tratar a Ceuta como a Toledo, M�laga o Badajoz.Despu�s de m�s de un mes de penosa gesti�n del Gobierno y tras la comparecencia del presidente en el Congreso, la respuesta a la cuesti�n es no. Los ceut�es tendr�n que esperar hasta no se sabe cu�ndo para recuperar su ciudad. Ceuta es un campamento de refugiados a cielo abierto y un conjunto de asentamientos habitados por inmigrantes irregulares que no caben en ninguna parte. No hay plan para los ceut�es, ni hay plan para los sin techo. Ni siquiera se sostiene en Ceuta el relato de la izquierda acerca de los derechos de los desamparados.Los espa�oles est�n con Ceuta. Pero el pleno del Congreso se situ� a a�os luz de distancia de la angustia cotidiana de los ceut�es. Los focos atendieron al ministro Marlaska, duro como el acero, que nadie sabe c�mo aguanta en el banco azul. Y a la ministra de Defensa haciendo valer su criterio con valent�a. Y por el hemiciclo se pase� la sombra de la gesti�n del 11-M por parte de Aznar. Fue Rufi�n qui�n record� que los gobiernos caen m�s por las mentiras que por otras cosas. Hay una sacudida emocional en Espa�a. Liderar, seg�n el dicho cl�sico, es hacerse cargo del estado de �nimo de los ciudadanos.














