Con las amenazas híbridas de Rusia asumidas en Europa como la nueva normalidad, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, destacó el esfuerzo inversor en la Unión Europea para responder a los nuevos retos de defensa que han surgido tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Sin embargo, un informe elaborado por el Tribunal de Cuentas Europeo, bajo el título La política de defensa de la UE en el punto de mira, que se ha hecho público este jueves, pone sobre la mesa la incapacidad europea para conseguir una “verdadera preparación militar para 2030” debido a “sistemas nacionales fragmentados, cuellos de botella industriales, coordinación política lenta y una dependencia continuada de EEUU”.

Con la invasión de Ucrania por parte de Rusia se vislumbró las “graves vulnerabilidades resultantes de décadas de desinversión” en Defensa por parte de Europa. El conocido como “dividendo de la paz” reveló insuficiencia de reservas de municiones y misiles, largos plazos de fabricación de productos de defensa, fuerte dependencia de proveedores de fuera de la UE y cuellos de botella logísticos en las redes de transporte. Estas insuficiencias se han visto potenciadas ante el anuncio de EEUU de abandonar su papel de defensor de Europa para centrarse en otras zonas del mundo.