Presionada por Estados Unidos, que le exige aumentar el gasto militar, la Unión Europea (UE) se enfrenta a la urgencia estratégica de potenciar su defensa, pero sin que por ahora se vislumbre la posibilidad de hacer realidad el viejo proyecto de crear un ejército común.El incremento del gasto europeo en defensa será uno de los temas centrales de la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que inició hoy en Ankara, Turquía.Según declaró el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, se espera que la cita de dos días en la capital turca los europeos refrenden su apoyo a Ucrania y su compromiso de aumentar el gasto en defensa para disuadir a Rusia de cualquier ataque.También se prevé que durante la cumbre se firmen acuerdos en armamentos por miles de millones de dólares. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con sacar a su país de la OTAN y ha acusado reiteradamente a los europeos de tener un escaso compromiso presupuestario en la defensa comunitaria.A través de su plataforma Truth Social, Trump se quejó nuevamente el jueves pasado que su país gasta dinero en la protección de los miembros de la Alianza Atlántica “sin obtener nada a cambio”.Europa amenazada“Europa se enfrenta a una grave y creciente amenaza. La única forma que tenemos de asegurar la paz es prepararnos lo suficiente como para disuadir a quienes pretendan hacernos daño”, escribieron la Comisión Europea y la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad en el Libro Blanco, que incluye las recomendaciones para revitalizar la defensa comunitaria.Presentado en marzo de 2025, el Libro Blanco sobre la “Preparación en materia de defensa europea 2030” es el documento clave que traza la ruta para llegar a una auténtica Unión Europea de la defensa. Su objetivo principal es reducir la dependencia estratégica, llenar lagunas de capacidad militar y apoyar la industria bélica del continente.Los puntos centrales del texto son: apoyo a Ucrania para garantizar la seguridad de Europa frente a la agresión rusa; apoyo a la industria europea de la defensa y lanzamiento del SAFE (Security Action for Europe), un instrumento financiero con el que la UE pone a disposición de los países miembros hasta 150 mil millones de euros en préstamos blandos para inversiones en defensa.En seguimiento al Libro Blanco, en octubre pasado la presidenta de la Comisión , Ursula von der Leyen, y la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, presentaron el documento oficial “Preserving Peace – Defence Readiness Roadmap 2030” (Hoja de ruta para la Preservación de la Paz- Preparación para la Defensa 2030).El texto advierte abiertamente que Moscú representa una “amenaza persistente para el próximo futuro” y que la militarización rusa, la guerra híbrida y la inestabilidad global exigen una acción europea inmediata y coordinada.Von der Leyen explicó que “la Hoja de ruta propone cuatro iniciativas emblemáticas europeas: la Iniciativa Europea de Defensa Antidrones, la Vigilancia del flanco oriental, el Escudo Aéreo Europeo y el Escudo Espacial Europeo”.El documento también llama a los países miembros a formar “coaliciones de capacidades” en áreas críticas, entre ellas la defensa aérea y antimisiles; los elementos de defensa estratégicos, la movilidad militar; los sistemas de artillería; ciberguerra, guerra con IA y electrónica; misiles y municiones; drones y sistemas antidrones; combate terrestre y marítimo.Igualmente, la Hoja de ruta establece planes para crear una zona de movilidad militar a escala europea en 2027, con normas comunes y una red de rutas terrestres, aéreas y marítimas que permita desplazar tropas por todo el continente.Difícil crear un ejército común europeoSin embargo, ni el Libro Blanco ni la Hoja de ruta hablan explícitamente de la creación de un ejército común europeo.“Este enfoque de defensa europeo actualizado es sobre todo una consecuencia de las políticas de la presidencia americana con Trump, pero si hablamos de posibilidad concreta de crear un ejército europeo la cosa cambia y ese objetivo resulta ser muy difícil de alcanzar”, dice a MILENIO Lorenzo Di Muro, analista geopolítico y miembro del consejo editorial de la revista especializada Limes.Explica que el problema radica en que la Unión Europea no es un sujeto político, sino un conjunto de países que tienen intereses nacionales muy diferentes, a menudo conflictuales entre sí, lo que queda demostrado por el hecho de que no existe una política exterior común.“Hay una alta representante para la política exterior europea, pero en realidad cada país pone en práctica su propia política exterior; falta un sentimiento común a través del cual cuando, por ejemplo, existe una guerra, estemos dispuestos a unirnos el uno con el otro”, resalta.Europa gigante económico, enano político y gusano militarAl respecto, el expresidente de la Comisión Europea y ex primer ministro italiano Romano Prodi opinó que pese a su riqueza económica, Europa “no cuenta nada en los grandes acontecimientos”, pues no ha podido mediar en el conflicto en Ucrania, ni en la guerra en Irán, como tampoco frente a Israel.“El producto nacional de Estados Unidos es de 29 mil millones de dólares, el europeo es de 28 mil millones de dólares. Si juntamos a Noruega, Suiza y Gran Bretaña, que no pertenecen a la UE pero están en la misma área, llegamos a 34 mil millones. Tenemos la misma potencialidad de Estados Unidos, que se burla diciendo que somos un gigante económico, un enano político y un gusano militar”, declaró el político italiano en la reciente presentación de un libro en la ciudad de Bolonia.Por ello, urgió a reforzar la defensa común y avanzar en la creación de un ejército europeo que, en su opinión, se puede establecer solamente si así lo deciden Alemania y Francia, los motores de arrastre económico y político, respectivamente, de Europa.Según Prodi, gracias a las recientes inversiones militares alemanas, la UE tiene la potencialidad para contar con una defensa “excelente”.Sin embargo, Di Muro advierte que el rearme de Alemania es visto con desconfianza por países como Francia y Polonia, además de que ha hecho aflorar rivalidades entre las naciones europeas.“En Alemania también se comienza a hablar de desarrollar la bomba atómica y de alcanzarse ese objetivo ocasionaría reacciones en cadena que tendrían profundas consecuencias a nivel militar”, señala.Explica que el plan de rearme comunitario impulsado por el Libro Blanco y la Hoja de ruta no está coordinado y crea divisiones debido a que la Unión Europa no es una federación de Estados, no existe un comando central y cada país gasta en defensa según sus propios intereses. “Esto pone en evidencia otro problema y es el de la brecha logística y tecnológica entre los 27 países de la Unión Europea”, dice.Un proyecto de 1952El proyecto de crear un ejército europeo tiene 74 años de antigüedad pues fue establecido con un tratado firmado en París en 1952 y nunca abandonado formalmente: la Comunidad europea de Defensa (CED) que contemplaba una fuerza militar común, un presupuesto compartido e instituciones dedicadas al objetivo, recuerda el experto Federico Fabbrini.Profesor de la Universidad de la Ciudad de Dublín y especialista en seguridad internacional, Fabbrini sostiene en su libro El ejército europeo: Defensa y paz en la era de Trump , que la clave para lograr una defensa común europea actualizada y efectiva radica en recuperar y ratificar el tratado de 1952, en vez de comenzar desde cero.El experto señala que la ratificación del tratado de la CED fue bloqueada en agosto de 1954 en la Asamblea Nacional francesa, que rechazó su aprobación, lo que paralizó el proyecto, que nunca fue formalmente derogado, por lo que puede ser la base para un nuevo plan en la materia.Sin embargo, el presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, consideró que la posibilidad de crear un ejército europeo es “una contradicción”, ya que cada país de la UE tiene la soberanía sobre sus fuerzas armadas.En rueda de prensa tras participar el pasado 19 de mayo en una reunión de los jefes de la Defensa de la Alianza, Cavo Dragone subrayó que “la OTAN tiene una fuerte cadena de mando y planes para la orientación operativa, mientras que la Unión Europea tiene gran capacidad para dotar de financiación a la industria y tiene normas y regulación.“Somos complementarios por naturaleza y así debemos seguir para evitar el desperdicio de dinero, tiempo y energía”, dijo.Antonio Missiroli, ex asesor del secretario general de la Alianza Atlántica para Retos Emergentes de Seguridad, consideró que aunque la creación de un ejército común europeo es muy difícil y costosa, las circunstancias llegarían a imponerla, por lo que podrían participar en el proyecto solamente los países más interesados y no todos los miembros de la Unión Europea.“La actuales consultas sobre la eventual coalición de voluntarios, incluso cuando no existieran las condiciones para desplegarla en Ucrania, representan un primer examen para la defensa futura de Europa de parte de los europeos”, dijo Missiroli en un debate en el Instituto para Estudios de Política Internacional (ISPI, en italiano), un centro de estudios italiano especializado en política internacional.ABF
Unión Europea enfrenta la urgencia estratégica de potenciar su defensa
Presionada por Estados Unidos, que le exige aumentar el gasto militar, la Unión Europea (UE) se enfrenta a la urgencia estratégica de potenciar su defensa













