Las reticencias para reducir las adquisiciones a EE UU y las dificultades de la industria para cubrir toda la demanda lastran la autonomía en defensa

Uno de los mantras del rearme europeo ha sido el de “comprar más material de defensa, comprar juntos y comprar europeo”. Sin embargo, en un panorama político en ebullición, avivado por las constantes presiones de Washington para que Europa se rearme, pero con material estadounidense, la UE se está resignando a que ese camino hacia la autonomía estratégica...

en defensa sea más lento. En la nueva hoja de ruta de preparación para una hipotética guerra, que ha presentado este jueves, la Comisión Europea ha renunciado a marcar un plazo temporal para alcanzar el objetivo de que al menos un 55% de las compras militares de la UE se realicen en el mercado europeo. Ese porcentaje está ahora en menos de la mitad e incluso ha decrecido en los últimos tiempos, según estimaciones de Bruselas.

En el nuevo plan que marca el camino en materia de defensa hasta 2030, el Ejecutivo comunitario había planteado fijar en 2028 esa meta de comprar europeo para potenciar y apuntalar la industria del Viejo continente. Y que ese porcentaje de adquisiciones de material militar europeo (y ucranio) aumentase hasta un 60% en 2030, según se recoge en los borradores de la estrategia Preservando la paz - preparación para la defensa adelantados por EL PAÍS.